Chats que gatillaron la expulsión de Francisco Salvador
Los chats de un sacerdote ortodoxo acusado de abusos en la comuna de Providencia resultaron determinantes para su expulsión del estado clerical. Francisco Salvador, quien lideró durante 26 años la parroquia Santísima Virgen María, fue sancionado tras una exhaustiva investigación interna ordenada por el arzobispo Sergio Abad ante múltiples denuncias en su contra.
El expediente eclesiástico recopiló una serie de mensajes de WhatsApp que evidencian insinuaciones sexuales enviadas por el religioso a trabajadoras y feligresas de la comunidad. Estas interacciones fueron calificadas como conductas reiteradas e inapropiadas, según los antecedentes revelados por un reportaje de T13.
Relatos de acoso y conductas obsesivas
Dentro de los testimonios incorporados al proceso, una declaración detalla que el sacerdote compartía relatos de carácter sexual y comentaba intimidades de presuntas relaciones con mujeres de la comunidad. Según el denunciante, el religioso llegaba a enviar videos masturbándose cuando no obtenía respuesta a sus mensajes.
El padre me decía que ‘hoy viene una de mis perras, vas a ver lo bien que lo voy a pasar en mi oficina’. Me decía ‘no me molesten, voy a estar ocupado’. Yo le decía que algún día alguien vería las cámaras, pero él me dijo que no era idiota, que él las apagaba.
El relato continúa explicando cómo el imputado alardeaba sobre sus actos, señalando: “Me decía ‘a las 9 de la mañana viene tal persona, le voy a hacer esto, porque a ella sí le gusta que la azoten, la ahorquen y la abofetee’”. Estos antecedentes formaron parte de los siete cargos formulados contra Salvador, que incluyeron acoso, comentarios inapropiados y apremios físicos.
Sanciones y defensa ante la justicia
El pasado 22 de mayo, la Iglesia Ortodoxa aplicó la máxima sanción: la reducción al estado laical. Esta medida implica la pérdida inmediata de sus facultades sacerdotales y una restricción que le prohíbe acercarse a la parroquia durante un periodo de diez años.
Por su parte, el abogado del exreligioso, Simón Parada, descartó las acusaciones y afirmó que se trata de un montaje, respaldándose en un peritaje privado. Mientras Salvador espera la revisión de su caso por un obispo extranjero, la propia Iglesia Ortodoxa presentó una denuncia ante la Fiscalía de Género Oriente. Cabe recordar que, bajo la ley chilena, son las mujeres adultas víctimas quienes deben interponer personalmente las denuncias ante el Ministerio Público o las policías.