Peligro sísmico por fallas geológicas exige nuevos estudios al construir en Chile

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Chile ha actualizado su principal normativa para el diseño sísmico de edificios, la NCh433:2026, incorporando por primera vez la obligación de considerar los peligros derivados de la construcción en zonas con fallas geológicas activas. Este cambio, el más significativo en casi dos décadas, exige estudios adicionales para proyectos emplazados sobre estas estructuras, debido a que los terremotos asociados pueden ser localmente más destructivos, aunque menos frecuentes que los sismos de subducción.

La medida cobra especial relevancia en Santiago, donde la Falla de San Ramón se extiende por cerca de 50 kilómetros en el piedemonte. Especialistas de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile estiman que cerca de dos millones de personas viven en comunas atravesadas por esta falla, y miles residen directamente sobre su traza.

La modificación normativa fue oficializada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) mediante un decreto publicado el 10 de agosto, y entrará en vigencia seis meses después. Su objetivo es integrar las lecciones aprendidas, en parte, tras el terremoto del 27 de febrero de 2010.

Mientras los grandes terremotos de subducción (entre las placas de Nazca y Sudamericana) han sido tradicionalmente considerados en las normas, los sismos corticales, asociados a fallas activas, ocurren a menor profundidad y cerca de áreas habitadas. El académico Gabriel Easton, del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, explicó que estos movimientos pueden romper la superficie y “alcanzar aceleraciones del suelo localmente mucho mayores y con espectros de frecuencia distintos” a los sismos de subducción, lo que puede “destruir o impactar fuertemente la infraestructura”.

“Ya nadie va a poder ignorar la información pública sobre la existencia de las fallas activas”, afirmó Rubén Boroschek, académico del Departamento de Ingeniería Civil de la misma casa de estudios e integrante del comité del Instituto Nacional de Normalización (INN) encargado de la actualización.

A pesar del conocimiento científico acumulado sobre la Falla de San Ramón, cuyo último gran terremoto habría ocurrido hace unos ocho mil años, esta estructura no está contemplada en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago. Esto ha permitido la urbanización de una parte importante de su trazado, especialmente en el sector oriente de la capital. Sin embargo, un 30% a 40% de la falla entre los ríos Mapocho y Maipo, y una proporción mayor en Pirque, sigue sin urbanizar.

Easton consideró la actualización de la NCh433 como “un avance importante”, aunque enfatizó la necesidad de complementarla con planes de respuesta, cambios en la planificación territorial y educación para las comunidades expuestas.

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