La reciente victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt representa su avance regional más significativo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Este resultado posiciona al partido de ultraderecha a las puertas de la mayoría absoluta, lo que podría llevar a la formación del primer Gobierno regional de este tipo en el país.
Este crecimiento de AfD se enmarca en una tendencia más amplia que afecta a varios países europeos, donde partidos de extrema derecha han logrado integrar gobiernos tanto a nivel central como regional. Aunque heterogéneas en sus alianzas, estas formaciones comparten patrones comunes, destacando un fuerte tinte identitario y nacionalista.
En Italia, Giorgia Meloni ha establecido un récord de permanencia como primera ministra, superando los 1.412 días en el cargo. Su gobierno se ha caracterizado por un endurecimiento de la política migratoria. No obstante, ha surgido un nuevo competidor a la derecha, el exgeneral Roberto Vannacci de Futuro Nacional (FN), quien en los últimos sondeos ya supera a la Liga de Matteo Salvini.
La República Checa es liderada por una coalición que incluye a la Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO), que ha evolucionado hacia la ultraderecha nacionalista, antiinmigración y contraria a las políticas medioambientales. En Eslovaquia, el socialdemócrata nacionalista Robert Fico encabeza un gobierno junto al ultraderechista Partido Nacional Eslovaco (SNS), resultando en su expulsión de los socialistas europeos y una postura antiinmigración y contraria a las políticas de género.
El primer ministro esloveno, Janez Jansa del Partido Demócrata Esloveno (SDS), es conocido por su admiración a Viktor Orbán y Donald Trump, y su partido mantiene una línea crítica con Rusia, euroescéptica y antiinmigración. En Croacia, el Movimiento Patriótico, de corte ultraconservador y euroescéptico, es socio minoritario del Ejecutivo.
En Finlandia, el partido ultraderechista Verdaderos Finlandeses es la segunda fuerza política y forma parte del gobierno de coalición desde 2023. Suecia ve al primer ministro Ulf Kristersson gobernar con el apoyo de la ultraderecha, enfrentando elecciones legislativas donde los socialdemócratas son favoritos.
La extrema derecha en Francia, bajo el liderazgo de Marine Le Pen de Agrupación Nacional (RN), ha incrementado su presencia política, siendo Le Pen la principal favorita para las elecciones presidenciales de 2027. Ha moderado el discurso del partido, aunque la lucha contra la inmigración y la preferencia nacional siguen siendo sus ejes.
Portugal tiene a Chega como segunda fuerza parlamentaria y líder de la oposición, con André Ventura cerca de la presidencia. Su influencia ya se refleja en la vida política.
Finalmente, en Polonia, partidos como Konfederacja han ganado peso en la ultraderecha nacionalista en los últimos años.