Detectoristas desentierran el pasado: así buscan las valiosas monedas macuquinas

Noticias más leídas

Las monedas macuquinas, piezas toscas e irregulares acuñadas a golpe de martillo, circularon por casi 200 años en Chile, mucho antes de que se estableciera la Casa de Moneda en 1749. Estas divisas, creadas entre 1572 y 1730 en las cecas de México, Lima y Potosí, fueron vitales para el creciente comercio del Imperio Español en América.

La búsqueda de estas reliquias coloniales se ha convertido en una pasión para muchos aficionados. Equipados con detectores, exploran playas, antiguos campos de batalla y los vestigios de casonas patronales. La señal fuerte de un detector enciende la imaginación, transformando la sorpresa en emoción cuando lo enterrado resulta ser una valiosa pieza histórica.

Lo particular de las macuquinas radicaba en su naturaleza artesanal. No importaba su forma caprichosa, sino su peso y ley de plata, garantizados por las siglas del ensayador impresas en cada pieza. Estos grabados también incluían elementos representativos de la corona española, el lugar y el año de acuñación, elementos cruciales que les otorgaban valor y las convertían en un medio de intercambio fiable a nivel global.

Aunque dejaron de producirse en 1767 con la llegada de la acuñación mecanizada, hoy su valor en el mercado de coleccionistas fluctúa drásticamente, desde los 20 mil pesos hasta varios millones, dependiendo de su rareza y estado de conservación.

Para entusiastas como Fabián, la detección de macuquinas es un pasatiempo que combina historia y aventura. Tras más de 10 años en esta actividad, ha invertido en tres detectores y pasa sus días explorando el Camino Real, la antigua ruta entre Santiago y Valparaíso. Su última búsqueda, autorizada por el dueño de un terreno, lo llevó a un hallazgo que sugiere la existencia de una parada colonial importante.

Los detectoristas sueñan con hallazgos mayores, como el Peso Coquimbo de 1828, considerada la moneda chilena más valiosa. Fue acuñada en 1828, pero se retiró de circulación por su baja ley. Se acuñaron muy pocas, convirtiéndola en un verdadero tesoro. Su valor puede alcanzar varios millones de pesos.

El funcionamiento de estos dispositivos es fascinante: una bobina emite ondas electromagnéticas al suelo que, al chocar con un metal, envían una señal sonora y una lectura visual. No todo lo que brilla es oro: el metal más común en los hallazgos son anillas y tapas de latas, una auténtica plaga contaminante en playas y bosques.

El debate sobre el límite entre el hallazgo personal y el patrimonio histórico sigue abierto.

Mas Noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias