La Fiscalía y la Policía de Investigaciones (PDI) inspeccionaron la Catedral de Rancagua, en la región de O’Higgins, tras el hallazgo de osamentas. El objetivo es coordinar la fecha exacta para la excavación en el lugar donde se encontraron los restos, una labor que no interrumpirá la reestructuración del templo.
El comisario Matías Abarca de la Brigada de Homicidios de Rancagua detalló que los restos fueron descubiertos detrás de la sacristía. Por ello, se establecieron coordinaciones con la empresa encargada de las obras y con las autoridades eclesiásticas.
La finalidad de estas gestiones, según explicó Abarca, es “fijar una fecha para intervenir el lugar donde se produjo el hallazgo, ya que estas osamentas fueron devueltas al lugar de origen”.
Una vez que el Consejo de Monumentos Nacionales examine y pericie las osamentas, se podrá establecer su antigüedad y origen histórico. También se determinará si existen vestigios de vestimentas o indicios de las calles antiguas de Rancagua.
Sobre los trabajos específicos, el comisario Abarca indicó que la intervención implicará levantar “una losa y hormigón para acceder a la caja sin provocar la destrucción o mayor alteración de las osamentas”.
Se ha confirmado que la reestructuración de la Catedral no sufrirá paralización. “El lugar donde se realizó el hallazgo no está dentro del contrato que se establece para la reestructuración”, aclaró el comisario.
Por su parte, el fiscal jefe de Rancagua, Claudio Meneses, señaló que “en una fecha próxima se realizará una excavación para recuperar esas osamentas”.
Consultado sobre la posible configuración de un delito, Meneses manifestó que “es apresurado” hablar de ilícitos, aunque mencionó que eventualmente podría tratarse de una “exhumación”. Sin embargo, enfatizó que, por el momento, “no se podría establecer que se cometió un delito”. La prioridad es determinar la data exacta de las osamentas.