El empresario Elon Musk alcanzó un hito histórico este viernes al convertirse en el primer billonario del mundo, impulsado por la exitosa salida a bolsa de su compañía SpaceX. La operación, catalogada como la mayor de la historia, elevó la capitalización bursátil de la firma por encima de los 2,2 billones de dólares.
La oferta pública de venta (OPV) fue un éxito rotundo. Este lunes, la empresa confirmó que puso a la venta acciones adicionales ante una demanda masiva, elevando los ingresos de la operación a unos 85.700 millones de dólares. En total, la compañía colocó 638.888.888 acciones ordinarias, incluyendo la sobreasignación de 83.333.333 títulos adicionales.
El patrimonio detrás de la cifra récord
Antes de este salto bursátil, Musk ya lideraba los rankings de riqueza global. Según la cadena CNBC, poseía una participación en SpaceX valorada en más de 766.000 millones de dólares, sumada a su presencia en Tesla, estimada en 279.000 millones. Tras el viernes, la agencia EFE sitúa su fortuna total por encima de los 1,05 billones de dólares.
Para dimensionar esta cifra, el patrimonio de Musk compite con el PIB de países como Suiza o Países Bajos, e iguala al de Taiwán. Como ejercicio, si el magnate gastara 1 millón de dólares diarios, necesitaría 2.740 años para agotar su fortuna actual.
Críticas de organismos internacionales y Oxfam
La magnitud de esta riqueza ha encendido alertas en diversos organismos. El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que el caso de Musk “pone de relieve el problema de la desigualdad”. En la misma línea, su portavoz Stéphane Dujarric, enfatizó la “responsabilidad de quienes se encuentran en el lado privilegiado de esa desigualdad” para colaborar en el bienestar global.
La ONG Oxfam fue más tajante. Nabil Ahmed, director sénior de justicia económica de Oxfam América, calificó este ascenso como “un nuevo hito de la oligarquía y un día negro para la democracia”. Según la organización, la fortuna de Musk es producto de políticas regresivas que permiten a los multimillonarios dictar las reglas económicas.
Una concentración de riqueza tan extrema es sintomática de décadas de políticas favorables a los multimillonarios que les han permitido escribir las reglas económicas a su favor.
Además, Oxfam sostiene que un impuesto del 10% sobre la fortuna del billonario permitiría erradicar la pobreza extrema mundial durante un año, rescatando a 800 millones de personas. La ONG también denunció que gran parte de este patrimonio se consolidó gracias al apoyo gubernamental, mencionando que durante la administración de Donald Trump, Musk habría aprovechado para incrementar sus beneficios.
Actualmente, SpaceX se posiciona como la séptima empresa más cotizada del mundo, superada solo por gigantes como Nvidia, Alphabet, Apple, Microsoft, Amazon y TSMC. Queda por ver si este precedente obligará a los gobiernos a reconsiderar las legislaciones fiscales sobre las grandes fortunas globales.