Un complejo momento se vivió este miércoles en el Concejo Municipal de Concepción, instancia que debió ser suspendida de forma repentina por el alcalde Héctor Muñoz. El origen del conflicto fue la salida abrupta del concejal Miguel Berríos (RN), quien decidió abandonar la sala tras acusar un trato discriminatorio relacionado con su discapacidad visual.
El incidente ocurrió mientras Berríos se disponía a informar sobre los acuerdos logrados en la Comisión de Emprendimiento, Economía Local y Turismo. Debido a su condición, el edil había solicitado previamente que el concejal Eric Riquelme (FA) le brindara apoyo para la lectura del documento. Sin embargo, el concejal Óscar Ramírez (DC) intervino solicitando que fuera el propio Berríos quien leyera el informe, argumentando que el reglamento municipal así lo exige.
La situación escaló rápidamente a una discusión. Mientras otros ediles recordaban a Ramírez la imposibilidad física de Berríos para realizar dicha acción, el concejal Ramírez insistió en que el afectado había leído actas completas en sesiones pasadas. Ante este señalamiento, el concejal Berríos estalló y respondió frente al pleno:
Alcalde, yo voy a quizás marcar un precedente, pero no voy a aceptar lo que dijo el concejal Ramírez. Yo no puedo leer; el que haya dicho que yo leí otras actas es totalmente falso y, por tanto, yo me voy a retirar de esta sesión. Lo que dijo el concejal Ramírez es de muy mal gusto, poco afortunado y discriminatorio. Yo, por mi condición de discapacidad, no puedo leer hojas desde el año 2008.
Tras el tenso intercambio, el alcalde Héctor Muñoz llamó al orden a los presentes y decretó una pausa de cinco minutos para intentar calmar los ánimos en el concejo. Posteriormente, el concejal Óscar Ramírez se refirió a lo sucedido ante La Radio, confirmando que ofreció disculpas personales y públicas a su colega, argumentando que su único objetivo era la aplicación del reglamento.
“Lamento profundamente que mis palabras e intervención hayan afectado al concejal Berríos. Quiero ser enfático en que en ningún momento existió la intención de menoscabar, de discriminar o faltar el respeto al concejal. Mi única motivación fue velar por el cumplimiento del reglamento del concejo municipal”, declaró Ramírez. Por ahora, el incidente ha puesto sobre la mesa el debate sobre los ajustes necesarios en los procedimientos municipales para garantizar la plena inclusión de los ediles con discapacidad.