Preso político recupera su hogar tras ser ocupado por su captor

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El calvario de José Breijo: De la cárcel a la calle

José Breijo, un ciudadano uruguayo-venezolano de 70 años, vivió una pesadilla tras ser liberado en el marco de la reciente amnistía a presos políticos en Venezuela. Al intentar regresar a su vivienda, se encontró con una escena indignante: su apartamento estaba ocupado por el mismo oficial de policía que lo había arrestado originalmente. Ante esta situación, Breijo se vio obligado a dormir en el pasillo exterior de su hogar hasta este miércoles, cuando finalmente pudo recuperar el acceso al inmueble.

El caso de Breijo, exadministrador hotelero, es un reflejo de las denuncias sobre saqueos y confiscaciones de casas de presos políticos y exiliados. Tras ser detenido a finales de 2023, su salud se deterioró gravemente, presentando piernas ulceradas y un diagnóstico de edema doble pulmonar tras su paso por calabozos señalados por condiciones inhumanas.

La trampa que llevó al arresto

Breijo relató a la AFP que su calvario comenzó cuando intentó vender una fotografía de las oficinas de un supuesto grupo islamista en Caracas, imagen tomada en el contexto de la guerra entre Israel y Hamás. El hombre, que necesitaba 1.500 dólares para costear una cirugía de cateterismo, fue citado en una panadería por un supuesto comprador. Al mostrar la imagen, fue detenido inmediatamente bajo cargos de terrorismo, una figura judicial utilizada frecuentemente contra diversos ciudadanos.

Mientras estuvo encarcelado, el apartamento donde residió por más de 20 años fue asignado ilegalmente al policía que lo detuvo. Al salir libre la semana pasada, Breijo tuvo que vivir en el pasillo del edificio, donde las fuerzas de seguridad intentaron desalojarlo infructuosamente. «Si me voy, me meten preso», declaraba el hombre mientras resistía en un colchón entre las escaleras.

Recuperación y desolación

Gracias a la presión vecinal y la intervención del consulado de Uruguay, el oficial finalmente desalojó el apartamento durante la madrugada del miércoles. Sin embargo, al ingresar, Breijo encontró su hogar completamente vacío. «Aquí no hay nada mío», lamentó el anciano, rodeado de apenas unos pocos muebles que el ocupante dejó atrás. Poco después de recuperar su vivienda, su delicado estado de salud obligó a que fuera trasladado a un hospital.

El dirigente vecinal Eulise Villarroel denunció el caso ante la Fiscalía sin obtener respuesta, mientras que la Defensoría del Pueblo realizó una visita técnica una vez que la vivienda fue recuperada. Este tipo de confiscaciones arbitrarias no es un hecho aislado; casos similares incluyen la denuncia de Magali Meda, mano derecha de María Corina Machado, quien reportó que 16 hombres armados ingresaron a su propiedad dejando carteles de «asegurado» e «incautado».

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