La aspiración de la casa propia parece alejarse para la mayoría de los chilenos. Un reciente informe del Centro de Estudios Inmobiliarios de la ESE Business School de la Universidad de los Andes, difundido por Diario Financiero, concluye que el 80% de los hogares en el país no dispone de los recursos suficientes para comprar una propiedad, obligando a las familias a optar por la modalidad de arriendo.
El análisis, que cruza datos de la Casen 2024 con las actuales tasas hipotecarias del Banco Central, expone una brecha significativa. Por ejemplo, una familia ubicada en el primer decil, con ingresos mensuales cercanos a los $307 mil, vive actualmente en inmuebles de UF 1.732 (aproximadamente $70 millones). Sin embargo, bajo las condiciones crediticias actuales, solo tendrían capacidad de compra para una propiedad de UF 440, equivalente a unos $17,7 millones.
La brecha en el mercado hipotecario
El estudio profundiza en la dificultad de acceder al mercado inmobiliario comparando deciles. Recién en el octavo decil, donde las familias perciben ingresos en torno a los $1,7 millones y ocupan viviendas de UF 2.567, se logra un equilibrio: este grupo tendría capacidad para adquirir una propiedad de precio similar, cifrada en UF 2.365.
Al revisar cifras de 2017, el panorama era sustancialmente distinto. En ese entonces, un 40% de los chilenos podía acceder a la compra. Una familia con ingresos de $354 mil habitaba una vivienda de UF 1.119 y podía optar a una de UF 425. Para el grupo de $606 mil, la compra alcanzaba las UF 1.370, mientras que en el decil superior, con $745 mil de ingresos, los precios se equiparaban casi totalmente.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo investigador simuló las condiciones para un hogar que destina el 25% de sus ingresos al dividendo, con un pie del 20% y un crédito hipotecario a 25 años, excluyendo cualquier tipo de subsidio habitacional.
¿Por qué ya no alcanza el dinero?
José Miguel Simian, director del centro de estudios y vicerrector académico de la UAndes, señala tres factores clave para esta crisis: el encarecimiento de la construcción, las nuevas exigencias regulatorias y el alza en las tasas de interés hipotecarias. A esto se suma el factor crítico de que los sueldos en Chile han crecido por debajo de los precios de las viviendas.
El académico afirmó: “No es una realidad que Chile esté enfrentando solo, es algo a nivel mundial”. Simian recordó que el fenómeno de vivir en arriendo es una tendencia consolidada en Europa desde hace años. “Esto va a ser la tendencia que va a marcar los próximos años en Chile: un país de arrendatarios”, sentenció.
Con este escenario, la posibilidad de ser dueño está quedando reservada para un segmento minoritario de la población, mientras el mercado se prepara para una estructura habitacional dominada a largo plazo por el pago de rentas mensuales.