La jornada electoral en Perú cerró con una alta tensión política, dejando un empate técnico entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el aspirante de izquierda Roberto Sánchez. Los sondeos a pie de urna realizados este domingo proyectan una leve ventaja para la hija del expresidente Alberto Fujimori, aunque la estrecha diferencia impide declarar un ganador definitivo.
Según datos de la encuestadora Ipsos, Fujimori alcanzaría un 50,7% de los votos válidos frente al 49,3% de Sánchez. Por su parte, el estudio de Datum arroja un 50,53% para la candidata de Fuerza Popular y un 49,47% para el abanderado de Juntos por el Perú. Ambos informes cuentan con un margen de error del 3%, lo que mantiene el suspenso electoral.
Disparidad geográfica y expectativas
El presidente de Ipsos Perú, Alfredo Torres, señaló que el resultado se alinea con un simulacro de votación previo. En términos de distribución geográfica, Fujimori domina en la capital, obteniendo el 66,1% de los sufragios en Lima, donde se concentra un tercio del padrón nacional, mientras que en el interior del país baja al 43,9%. En contraparte, Sánchez logra un 56,1% en el interior y solo un 33,9% en Lima.
La jornada estuvo marcada por el llamado de ambos candidatos a la participación ciudadana. Roberto Sánchez instó a votar con conciencia para lograr un
"Perú con cero discriminación y pobreza, y con mucha democracia y justicia"
, mientras esperaba los resultados desde el centro penitenciario de Barbadillo, donde se encuentra recluido el expresidente Pedro Castillo. Por su parte, Keiko Fujimori, quien aspira a un mandato único de cinco años, siguió el conteo en su domicilio tras participar en su cuarto proceso electoral consecutivo.
Un país marcado por la inestabilidad
Más de 27,3 millones de peruanos estuvieron habilitados para elegir a quien liderará el periodo 2026-2031. La elección cobra especial relevancia tras una década de profunda inestabilidad, marcada por constantes destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento. Este proceso definirá al noveno presidente de la nación en los últimos diez años, en un escenario donde la división del voto refleja un país que busca desesperadamente recuperar la gobernabilidad.