La crisis de las librerías en Chile se ha agudizado en el último tiempo, reflejando un complejo escenario marcado por una caída de ventas que alcanza el 40%, el cierre definitivo de locales emblemáticos y una dura competencia frente a las plataformas digitales. La tendencia, que afecta a diversos puntos del país, pone en alerta a un sector que pide medidas urgentes.
El fin de una era para las librerías tradicionales
Librería Chilena, reconocida históricamente como la más antigua del país, bajó sus cortinas recientemente tras 109 años de historia. Especializada en autores locales y ediciones económicas, la firma aclaró que, si bien cerraron este local, mantienen operativa su sucursal ubicada en Alameda 876 para continuar con su proyecto familiar. No obstante, el caso no es aislado en el panorama nacional.
Otros puntos de encuentro cultural también han cesado sus funciones o están en proceso de hacerlo. Entre ellos destaca Contrapunto en calle Huérfanos, Entre Páginas en Providencia y la tradicional Librería Francesa. En el caso de Café Entre Páginas, localizado en Avenida Providencia 2528, cerca del Metro Tobalaba, sus dueños explicaron en un registro audiovisual que agotaron todas las instancias posibles: «Lamentablemente vamos a cerrar, han sido meses difíciles por muchas razones y me rehusaba a tomar esta decisión, pero no nos quedó otra».
Factores tras el declive
Para Sergio Parra, quien se desempeña como escritor, editor y librero, el origen de esta problemática tiene una raíz clara: «La crisis empezó en el estallido social y se prolongó en la pandemia. Desde entonces no subió el comercio en general, no ha llegado a los porcentajes de prepandemia». Pese a esto, Parra añade un matiz optimista respecto a la vida urbana: «el barrio está mucho mejor, eso hay que decirlo».
Contexto histórico y desafíos actuales
El formato de librería actual tiene sus raíces en el siglo XVIII en Europa. Si bien desde la antigüedad existían copistas y vendedores ambulantes, el modelo de tienda abierta al público se consolidó tras la expansión masiva de la imprenta. Hoy, los actores del rubro coinciden en que, para preservar este legado, resulta indispensable la creación de una política nacional de lectura que proteja la supervivencia de estos espacios.
La situación también se ha visto marcada por polémicas ajenas al mercado minorista, como la condena a la feria Primavera del Libro por discriminación hacia una editorial denominada «de derecha», sumado a comparaciones con otros sectores que han debido bajar sus cortinas, como ocurrió recientemente con la cadena Energy tras tres décadas de historia en el ámbito del fitness chileno.