La polémica frase del presidente José Antonio Kast, quien desestimó su propia promesa de expulsar a 300 mil migrantes irregulares en el “primer día” de gobierno calificándola como una “metáfora”, desató una fuerte controversia en el Congreso. El senador Iván Flores (DC) fue uno de los más críticos, cuestionando la falta de coherencia entre los compromisos de campaña y las acciones concretas de la actual administración.
“No me sorprende lo que el gobierno diga tratando de aclarar que los compromisos de campaña no los van a cumplir; no se gobierna con metáforas”, sentenció el parlamentario. Flores enfatizó que la ciudadanía fue testigo de una verdadera performance durante el periodo electoral, donde el entonces candidato instaló una cuenta regresiva pública para marcar los días restantes para ejecutar las expulsiones masivas.
Cuestionamientos a la gestión migratoria
El legislador recordó con dureza aquel despliegue comunicacional: “Si era así, ¿por qué hizo toda una parafernalia anunciando una cuenta regresiva donde todos los días iba dando cuenta, hoy es el día 40, quedan 39 días, quedan 38 días para expulsar a los inmigrantes?”. Para Flores, estas acciones ponen en tela de juicio la seriedad de los compromisos adquiridos ante el electorado.
El senador profundizó en la ineficacia de la política de fronteras actual. Según sus datos, en casi tres meses de gestión, la única expulsión realizada no fue fruto de una iniciativa propia del gobierno. “La única expulsión que ha habido en casi tres meses de gobierno, fue una expulsión que estaba preparada desde el año pasado”, afirmó. Además, advirtió que aún existen entre 36 mil y 38 mil personas con orden de expulsión vigente que siguen sin ser retiradas del país.
No vengan con historias, o sea, esto no son metáforas, sino para qué se compromete, para qué es una cuenta regresiva, o ¿fue puro show?
Estas declaraciones surgen luego de que Kast intentara recalibrar las expectativas durante un evento en la Cámara Chilena de la Construcción. El mandatario intentó justificar la demora, señalando que “si alguien creyó que en un día vamos a expulsar a 300 mil, creo que entendió mal el mensaje”. Con la presión en aumento, la pregunta que queda instalada es si el gobierno podrá gestionar la crisis migratoria sin recurrir a explicaciones retóricas que el mundo político ya rechaza de plano.