La reciente primera cuenta pública de José Antonio Kast dejó un complejo escenario para el Ejecutivo. Según la última encuesta Cadem, si bien el Mandatario logró un alza de 3 puntos en su aprobación, llegando al 41%, la evaluación de su discurso ante el Congreso fue la más baja registrada para una primera cuenta presidencial desde el año 2010.
El sondeo establece que un 55% de la ciudadanía mantiene una postura de desaprobación frente a la administración. En cuanto al impacto del mensaje, un 78% de los encuestados afirma haber visto o haberse informado sobre la exposición, lo que representa la mayor visibilidad para un discurso presidencial desde hace catorce años. Sin embargo, solo la mitad de los consultados (50%) calificó el contenido como bueno o muy bueno.
Comparativa histórica y percepciones ciudadanas
La evaluación positiva del discurso marca una brecha significativa respecto a mandatos anteriores. Mientras que el Presidente Kast obtiene un 50%, la serie histórica muestra registros superiores: Piñera (primer mandato) alcanzó un 70%, Bachelet un 70%, Piñera (segundo mandato) llegó al 61% y la primera cuenta del expresidente Boric registró un 63%. La cifra actual se sitúa 13 puntos porcentuales por debajo de lo logrado por el exmandatario Boric en su debut.
Para el 76% de los consultados, el eje central del mensaje fue un «gobierno de emergencia en seguridad, economía e inmigración». En el desglose de prioridades, la seguridad, la delincuencia y el crimen organizado dominan el interés ciudadano con un 38% de las menciones, empatando con el bloque de economía, crecimiento, inversión, empleo y reconstrucción nacional.
Viabilidad de las promesas de gobierno
La ciudadanía también evaluó la probabilidad de éxito de diversas medidas anunciadas por el Gobierno. Entre las más factibles, el 64% cree que se aprobará el plan de escuelas protegidas, el 63% respalda el fortalecimiento de Carabineros y la PDI, y el 61% ve probable una modificación al sistema de selección escolar. Asimismo, un 58% confía en la modernización del Estado y un 57% en la aprobación del proyecto de sala cuna universal.
En la vereda opuesta, las expectativas sobre el crecimiento y bienestar social son moderadas. Solo un 38% confía en bajar el desempleo al 6%, un 37% en que el país retome un crecimiento del 4% y un 35% en la mejora de ingresos. Las metas con menor proyección de cumplimiento son el fin del arriendo como opción habitacional mayoritaria (33%) y, finalmente, revertir la caída en las tasas de natalidad, iniciativa que solo logra un 22% de respaldo en su viabilidad. ¿Logrará el Ejecutivo revertir este pesimismo ciudadano con acciones concretas en el corto plazo?