Una decisión que fractura el sector agrícola
La industria remolachera en Chile enfrenta una crisis de incertidumbre. Los productores de remolacha del Bío Bío se encuentran en estado de alerta tras la confirmación de que Iansa no comprará la producción correspondiente a la temporada 2026-2027. Esta determinación ha sido catalogada por los afectados como un golpe directo a la estabilidad económica de una de las zonas agrícolas más relevantes del país.
Ante este escenario, los dirigentes del sector sostuvieron una reunión de urgencia con el ministro de Agricultura, Jaime Campos. El objetivo del encuentro fue analizar las consecuencias inmediatas de este corte en la cadena productiva, que impacta directamente en los agricultores que ya realizaban las labores de preparación de suelos y siembra.
Un «balde de agua fría» para el campo
El presidente de la Federación Nacional de Productores de Remolacha, Jorge Guzmán, no ocultó su frustración al referirse al anuncio. Según señaló, el momento elegido por la compañía es particularmente dañino:
«Es un balde de agua fría, ya que la medida ocurre prácticamente encima de la preparación de suelo y la preparación de siembra, poniendo en riesgo un mercado que hasta ahora se mantenía estable en la región del Bío Bío».
Por su parte, el ministro Jaime Campos calificó la decisión de la empresa como “dolorosa y sorpresiva”. El titular de la cartera de Agricultura recordó que la industria llegó a operar con 5 plantas distribuidas a lo largo del territorio nacional, procesando la producción de más de 60 mil hectáreas.
¿Qué ocurrirá con los agricultores tras el anuncio?
La incertidumbre persiste sobre el futuro inmediato de los cultivos. El Ministerio de Agricultura ha confirmado que se encuentra evaluando diversas alternativas para mitigar el impacto. Jaime Campos enfatizó que el Gobierno agotará todas las instancias posibles para intentar revertir la medida de Iansa.
En caso de no lograr una marcha atrás por parte de la empresa, el Ejecutivo se ha comprometido a buscar mecanismos de apoyo para compensar las pérdidas que enfrentarán los agricultores ante la imposibilidad de cosechar remolacha el próximo año. Mientras tanto, el sector mantiene la vigilancia sobre los pasos a seguir de la compañía y las soluciones concretas que pueda ofrecer la autoridad ministerial.