El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha alzado la voz para exigir que el circuito PGA Tour readmita a los golfistas que en su momento abandonaron la organización para unirse a la liga LIV Golf. Esta intervención ocurre en un momento crítico, luego de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí (PIF) anunciara que dejará de financiar el proyecto tras una inversión acumulada de 5.000 millones de dólares en cuatro años.
Para Trump, el objetivo es claro: el deporte necesita recuperar la competencia de alto nivel. Durante un evento realizado en el Despacho Oval, el exmandatario fue consultado sobre si los profesionales deberían ser recibidos nuevamente por el PGA, a lo que respondió: “Creo que sí. Creo que todos los grandes golfistas deberían estar compitiendo entre ellos”.
El duelo que Trump quiere ver
El interés de Trump trasciende la gestión deportiva y se centra en los enfrentamientos directos que los fanáticos han perdido debido a la escisión. El republicano fue enfático al detallar los nombres que desea ver en el mismo campo de juego:
“Quiero ver a Rory McIlroy jugar contra Bryson DeChambeau. Quiero ver al gran Jon Rahm contra Scottie Scheffler. Scottie es genial, ¿verdad? Es fantástico. Quiero verlo jugar contra Jon Rahm, contra Bryson DeChambeau y todos los demás”.
El expresidente aprovechó la ocasión para comentar que le gustaría estar viendo la televisión en estos momentos, considerando que el PGA celebra desde ayer y hasta el 3 de mayo el campeonato Cadillac en su propio campo de golf en Doral, Florida.
Crisis financiera en LIV Golf
La postura de Trump llega apenas horas después de que el PIF confirmara este jueves el cese de su respaldo financiero al LIV Golf al finalizar la presente temporada. La decisión se fundamenta en las cuantiosas pérdidas registradas tras inyectar más de 5.000 millones de dólares. Esta inyección de capital había permitido ofrecer premios y honorarios de participación sin precedentes, los cuales ahora están en entredicho.
Ante este escenario, la directiva del LIV ha comenzado una reestructuración interna urgente, renovando su junta directiva con el objetivo de captar nuevos inversores privados. Mientras tanto, el golf profesional se mantiene a la expectativa sobre si el PGA Tour cederá ante la presión política y social para reintegrar a sus antiguas estrellas, lo que marcaría el fin definitivo de la fractura en el circuito internacional.