En el que es probablemente el triunfo más significativo de su carrera profesional, la ucraniana Marta Kostyuk (23° del mundo) se coronó campeona del WTA 1.000 de Madrid. Sin embargo, la celebración no estuvo exenta de polémica, ya que la victoria se vio empañada por un marcado desaire hacia su rival, la rusa Mirra Andreeva (8°).
Tras sellar el marcador por 6-3 y 7-5, Kostyuk cumplió su promesa de realizar una pirueta en la arcilla, ejecutando una voltereta de espaldas frente a los espectadores. No obstante, al levantarse, omitió cualquier gesto de cortesía deportiva hacia su contrincante y se dirigió directamente al juez de silla para concretar el cierre del encuentro.
El trasfondo de una rivalidad marcada por la política
Este comportamiento se ha vuelto una constante en el circuito ante las tensiones derivadas de la invasión rusa. Marta Kostyuk ha manifestado públicamente que no estrechará la mano de ninguna jugadora proveniente de Rusia o Bielorrusia que no haya condenado de manera explícita el conflicto bélico, que ya suma cuatro años. Esta postura fue replicada anteriormente en semifinales contra Anastasia Potapova —quien compite bajo bandera austríaca— y en la final de Brisbane ante Aryna Sabalenka.
Análisis de la final y futuro de las jugadoras
Respecto al desarrollo del duelo en Madrid, la joven Mirra Andreeva, quien ocupa el séptimo puesto del ranking desde este lunes y ya cuenta con dos títulos WTA 1000 obtenidos en Indian Wells y Dubai el año pasado, no logró capitalizar su experiencia previa. La presión de ser considerada favorita le jugó en contra, mostrándose errática en momentos decisivos. Incluso desaprovechó dos puntos de set mientras servía, permitiendo que Kostyuk remontara y sellara el partido en una hora y 23 minutos.
Para Marta Kostyuk, este trofeo representa el tercer título de su trayectoria profesional. Se suma al ganado en Rouen este 2026 y al de Austin en 2023, consolidando un año de buen rendimiento tras alcanzar finales en Brisbane (2026), además de San Diego y Stuttgart en 2024. Queda por ver si el circuito femenino logrará suavizar estas tensiones extradeportivas en los próximos torneos de la temporada.