El horizonte fiscal chileno enfrenta una reconfiguración clave tras el reciente anuncio del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Ante la Comisión de Hacienda del Senado, el titular de la cartera ajustó los parámetros de crecimiento para el mediano plazo, pasando de una aspiración inicial del 4% hacia el año 2030 a un 3,5%. Esta actualización, definida por el secretario de Estado como una medida de prudencia ante el déficit, marca una política de mayor realismo en las arcas fiscales.
Expertos advierten riesgos sobre el crecimiento proyectado
A pesar de la valoración positiva de los economistas sobre el sinceramiento de las cifras, persiste una inquietud técnica relevante: el plan gubernamental depende estrechamente de un crecimiento económico que, a la fecha, no cuenta con garantías. Jaime Bastías Chian, director de la Escuela de Auditoría y Control de Gestión de la Universidad Finis Terrae, cuestionó la viabilidad de los cálculos.
No podemos ignorar que el plan descansa casi completamente en que la economía crezca, y ese crecimiento no está garantizado. Si no llega en la magnitud esperada, los números no van a cuadrar, vamos a tener un desbalance más grande.
Este escenario de desajuste fiscal adquiere mayor urgencia ante los reportes de que la Ley de Presupuestos 2026 se encontraría parcialmente desfinanciada. Ante este panorama, la administración ha buscado mecanismos para cubrir los desbalances, derivando en la reciente aprobación en la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja para aumentar la deuda pública este año en US$6.200 millones. La medida, que contó con 8 votos a favor, 3 en contra y 2 abstenciones, ha sido objeto de una intensa disputa política.
Controversia legislativa: deuda y Megarreforma
Desde la oposición, figuras como el diputado UDI Jaime Coloma han cuestionado la gestión, atribuyendo el déficit a cálculos erróneos y a la herencia de la Ley de Presupuesto anterior. Por su parte, el oficialismo ha instado a la derecha a viabilizar los fondos. En tanto, el diputado frenteamplista Jorge Brito ha manifestado incompatibilidades entre la solicitud de endeudamiento y la tramitación de la Megarreforma de Reconstrucción Nacional, argumentando que esta última añade incertidumbre sobre los ingresos permanentes del Estado.
El diputado Bianchi también se sumó a las críticas, cuestionando la confianza en el jefe de la billetera fiscal tras decisiones previas, como el impacto del denominado “bencinazo”. Actualmente, la incertidumbre se mantiene en la esfera técnica, donde aún no resulta claro cómo se alineará el decreto de política fiscal con los alcances financieros de la Megarreforma, factor que sigue generando ruido en los mercados financieros locales.