El grupo armado Hezbolá negó este viernes cualquier vínculo con el ataque de morteros que resultó en la muerte de un casco azul de nacionalidad serbia y dejó heridas a otros dos efectivos españoles. El incidente ocurrió contra una posición de la FINUL (Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano) y ha desatado una fuerte controversia diplomática.
Las acusaciones fueron inicialmente levantadas por el Ejército de Israel, que atribuyó el bombardeo al movimiento chií tras realizar un análisis técnico sobre la trayectoria de los proyectiles disparados hacia la zona de Debbine. Sin embargo, Hezbolá calificó estas declaraciones como una falsedad absoluta.
La postura oficial de Hezbolá ante la FINUL
A través de un comunicado oficial, el movimiento libanés desestimó los señalamientos, argumentando que se trata de una estrategia de su adversario para perjudicar su imagen y debilitar la presencia internacional en la región. Según el grupo, el Estado judío mantiene una incomodidad constante con el papel de las fuerzas de paz en el sur del Líbano.
"Las acusaciones del enemigo sobre que la Resistencia atacó una posición de la FINUL en la localidad de Debbine y causó la muerte de uno de sus soldados son una alegación infundada y una falsedad total. Es especialmente así teniendo en cuenta que la acusación viene del mismo enemigo que nunca ha disimulado su incomodidad con la presencia de las fuerzas internacionales", denunció el grupo en el escrito.
El ataque se registró la noche del pasado miércoles, cuando el impacto de los morteros alcanzó una base de la misión de paz. El casco azul serbio fue trasladado de urgencia a un hospital en Beirut, donde finalmente falleció debido a la gravedad de sus heridas, mientras que los dos militares españoles reportaron lesiones de carácter leve.
Contexto del conflicto en la frontera
La zona donde opera la FINUL, que abarca desde la frontera de facto con Israel hasta el río Litani, es escenario de intensos enfrentamientos desde hace tres meses. El conflicto, iniciado formalmente el 2 de marzo, ha provocado que la misión internacional haya denunciado múltiples incidentes que ponen en peligro la integridad de sus tropas desplegadas en territorio libanés.
La tensión continúa elevándose en la región ante la falta de un cese al fuego definitivo. Mientras Israel sostiene que los análisis balísticos demuestran la culpabilidad del grupo chií, la incertidumbre sobre quién controla realmente las áreas de ataque dificulta una investigación imparcial, dejando en suspenso cuál será la próxima respuesta de las naciones afectadas por la pérdida de sus militares.