La periodista Mónica Rincón criticó duramente el enfrentamiento verbal protagonizado por las senadoras Camila Flores (RN) y Fabiola Campillai (IND) en el Senado. La controversia surgió a raíz de una serie de descalificaciones personales, entre las que Rincón destacó especialmente la expresión “señora de la feria” utilizada como insulto.
El altercado entre ambas parlamentarias incluyó acusaciones de corrupción, referencias a causas judiciales y familiares, además de otros epítetos ofensivos. Frases como “Una delincuente defendiendo a un delincuente”, “Cuando la gente vota por personas que intelectualmente son deficientes (…) pasan este tipo de cosas”, “Eres una cuma total”, “Ya se le salió la poblacional” y “señora de feria” fueron intercambiadas durante la discusión.
La comunicadora de CNN expresó su indignación tras conocer los detalles del conflicto. “Las ofensas, incluso en los momentos de mayor pasión, denotan también algo muchas veces más de quien las emite que de quien las recibe”, comenzó Rincón, sin querer identificar a la autora específica de las frases.
“No tengo idea de quién fue y no me interesa en realidad quién, pero voy a hacer una sola puntualización. Quien le dijo señora de la feria a la otra, no sé quién fue, así que lo estoy diciendo sin ninguna carga hacia nadie. Es una vergüenza. Ese y otro tipo de intentos de insulto”, enfatizó la periodista, cuestionando la descalificación de una profesión digna.
“¿Cuándo ha sido insulto ser una señora de la feria? Es un trabajo digno, sacrificado, esforzado”, destacó Mónica Rincón.
En su mensaje a las senadoras y a la ciudadanía en general, Rincón instó a la reflexión sobre el lenguaje. “Entonces, incluso en sus momentos de mayor pasión y de indignación, llamaría a todas las personas en este país y, en este caso, a las senadoras, a que tengan cuidado también con eso. Los insultos nunca son buenos”.
Asimismo, criticó la práctica de “denostar una profesión, así como a veces se intenta denostar a las personas en situación de discapacidad usando epítetos que refieren una discapacidad para burlarse o para intentar insultar, o a orientaciones sexuales también”.
Finalmente, la periodista concluyó visiblemente molesta: “Así que quería hacer ese punto. ¡En verdad me indigna usar el lenguaje tan mal y descalificar!”. Este episodio resalta la tensión en el debate político y la necesidad de un diálogo respetuoso, incluso en las diferencias más marcadas.