Una controvertida operación secreta del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para evadir una posible amenaza iraní en Turquía, ha desatado una fuerte polémica. La maniobra implicó el uso de parte de su equipo y a la prensa como señuelo, dejándolos en un avión que creían era el Air Force One presidencial, mientras Trump era trasladado en secreto a otra aeronave.
Los hechos ocurrieron el 8 de julio pasado, al finalizar la cumbre de la OTAN en Ankara. Ante las cámaras, el presidente abordó el Air Force One para partir hacia el Reino Unido. Sin embargo, minutos después, agentes del Servicio Secreto lo sacaron discretamente por el lado opuesto, oculto en un camión de catering, y lo llevaron a otro avión con el mismo destino.
Durante esta operación, parte del personal de la Casa Blanca y los periodistas que cubrían al mandatario permanecieron en el Air Force One. Desconocían tanto la ausencia de Trump como el hecho de que su avión estaba siendo utilizado como un posible señuelo ante un eventual ataque de Irán, en un período de elevada tensión entre Washington y Teherán.
Periodistas que formaron parte de aquel viaje confirmaron este martes su desconocimiento total del plan. Relataron que, al abordar, los agentes del Servicio Secreto les ordenaron mantener las ventanillas bajadas sin ofrecer ninguna explicación sobre el inusual protocolo.
La revelación, publicada inicialmente por The Washington Post el lunes, ha generado una ola de incredulidad, especialmente entre reporteros con vasta experiencia en la cobertura presidencial.
Jake Tapper, un reconocido presentador de CNN, expresó su sorpresa y relató una experiencia previa en Afganistán donde, pese a las estrictas medidas de seguridad, la prensa siempre se mantuvo junto al presidente y nunca fue expuesta como un «señuelo».
“Obviamente, la vida del presidente es primordial, y las anteriores Casas Blancas han utilizado el engaño para proteger la vida del presidente. Pero ningún funcionario con el que he hablado había oído antes del uso de un Air Force One lleno de personal de la Casa Blanca y periodistas como señuelo durante una amenaza inminente”, declaró Tapper.
Por otro lado, la medida fue defendida por Ari Fleischer, quien fue secretario de Prensa del presidente George W. Bush. A través de la red X, Fleischer argumentó que la principal obligación del Servicio Secreto es proteger al presidente ante cualquier amenaza.
“Si existe una amenaza creíble contra cualquier presidente, su trabajo es protegerlo. Lamento si la prensa se sintió engañada. En una situación tan extraordinaria, ¿qué se suponía que debía hacer la Casa Blanca? ¿Anunciar el cambio?”, cuestionó Fleischer.
El presidente estadounidense siempre viaja acompañado por el ‘pool’ de la Casa Blanca, un equipo de reporteros cuya función es documentar sus movimientos y permitir registrar momentos históricos, como cuando Bush fue informado, durante una visita a un colegio, de los atentados del 11 de septiembre de 2001. The Washington Post publicó este martes que el presidente Bill Clinton utilizó en Pakistán en 2000 una maniobra similar a la de Trump, aunque en aquella ocasión la Casa Blanca informó de forma confidencial a la prensa que viajaba con él sobre la operación y sus riesgos. El Post apuntó que el episodio de Trump podría deteriorar aún más la ya de por sí tensa relación entre el republicano y la prensa.