Un primer sondeo del Consejo de Seguridad de la ONU reveló este jueves que Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi son los postulantes que obtuvieron el mayor respaldo para el cargo de la Secretaría General de la organización. La votación, de carácter informal y no vinculante, se realizó entre los siete aspirantes a suceder a António Guterres a partir de 2027, entre quienes también figura la expresidenta Michelle Bachelet.
Aunque el sentido del voto de cada país miembro no fue divulgado, la agencia de noticias EFE confirmó que Grynspan lideró la preferencia, seguida por Rodrigues-Birkett. En tercer lugar quedó Rafael Grossi, cuya posición sorprendió a algunos expertos consultados por EFE, quienes lo consideraban el favorito inicial para el puesto.
Rebeca Grynspan, de 70 años y originaria de Costa Rica, actualmente ocupa el cargo de secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad). La entidad la describe como una «reconocida defensora del desarrollo humano», destacando sus contribuciones en temas como la reducción de la desigualdad y la pobreza, la igualdad de género y la cooperación Sur-Sur para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Su trayectoria en las Naciones Unidas es extensa: fue directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) entre 2006 y 2009, y administradora adjunta de la misma entidad de 2010 a 2014. Posteriormente, dirigió la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) desde 2014 hasta 2021.
La segunda postulante con mayor respaldo en este sondeo preliminar es Carolyn Rodrigues-Birkett, de 52 años, quien actualmente se desempeña como embajadora de Guyana ante la ONU. Previamente, ocupó el cargo de ministra de Asuntos Exteriores de su país, además de diversas responsabilidades gubernamentales en áreas como asuntos indígenas, desarrollo y agricultura.
Su candidatura fue definida recién en junio pasado. Según la agencia EFE, Rodrigues-Birkett representa el interés de los pequeños estados y de los países del Caribe en aumentar su influencia en la esfera internacional, especialmente en cuestiones críticas como el cambio climático, el desarrollo sostenible y la vulnerabilidad de las naciones insulares.
Finalmente, Rafael Grossi, de 65 años y representante de Argentina, es el actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Antes de este rol, presidió el Grupo de Expertos Gubernamentales de las Naciones Unidas sobre el Registro Internacional de Armas y fue asesor del Subsecretario General de las Naciones Unidas en temas de Desarme.
Uno de los puntos fuertes de su postulación es su exitosa intervención para evitar un accidente nuclear en la planta ucraniana de Zaporiyia tras la ocupación rusa. Para lograrlo, Grossi se trasladó al sitio, instaló un equipo propio en la central y mantuvo diálogos con Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, alcanzando incluso dos ceses al fuego puntuales. Un informe de la ONU destaca que “ha ejercido sus buenos oficios e imparcialidad para mediar en momentos de tensión internacional, desde Medio Oriente y Asia hasta Europa. A través de un involucramiento proactivo y facilitando el diálogo entre las partes, ha elevado el papel del Organismo”.

