Turquía amargó la despedida mundialista de Estados Unidos este jueves, al vencerlo por 3-2 con un dramático gol en el minuto 98 en Los Angeles. Kaan Ayhan, defensor del Galatasaray, fue el artífice de la victoria agónica, aprovechando un desorden defensivo del anfitrión en la última jugada del partido.
A pesar de que Estados Unidos ya había asegurado su clasificación a los dieciseisavos de final como líder del Grupo D, el resultado dejó un sabor amargo en su preparación. La selección local, dirigida por Mauricio Pochettino, optó por dar descanso a varios de sus jugadores clave.
El encuentro se desarrolló en medio de un vaivén de emociones. Los Estados Unidos iniciaron con una auténtica tormenta ofensiva, generando presión desde el silbato inicial. En apenas dos minutos, dos tiros de esquina ya advertían el peligro, y en el tercero llegó la primera celebración local.
El defensor del Celtic, Auston Trusty, fue el encargado de abrir el marcador al cruzar un potente remate de pierna zurda al segundo palo de Ugurcan Cakir. La ventaja estadounidense no duró mucho.
Diez minutos después, una fina triangulación entre Arda Güler, la joven estrella del Real Madrid, Oguz Aydin y Baris Yilmaz, culminó con un remate imparable de Güler que dejó sin opciones a Matt Turner, el arquero local.
El equipo turco, que previamente había caído ante Australia (2-0) y Paraguay (1-0), encontró en Güler a su principal motor. El joven de 21 años volvió a tomar el control del mediocampo, se asoció con Kenan Yildiz y habilitó a Orkun Kokcu, quien sentenció la remontada en el minuto 31, silenciando a gran parte del público en Los Angeles.
Los pupilos del italiano Vincenzo Montella mostraron un juego vertical y contundente en la primera mitad, una faceta que no se les había visto en sus partidos anteriores. La ausencia de figuras ofensivas estadounidenses como el goleador Folarin Balogun y el conductor Christian Pulisic (quien ingresó más tarde), pareció restar argumentos al ataque local.
La segunda parte arrancó con un ímpetu similar al primero por parte de Estados Unidos. En el minuto 49, Sebastian Berhalter, el centrocampista nacionalizado estadounidense, aprovechó un descuido de la defensa turca para establecer el 2-2. Con la entrada de Pulisic, la ofensiva local se reactivó visiblemente.
Sin embargo, la historia tenía reservado un último giro. En la postrimería del encuentro, cuando el empate parecía sellado, Kaan Ayhan apareció para frustrar los planes de los anfitriones con su gol decisivo. La victoria turca, aunque no cambió su destino en el torneo, dejó una sensación de nostalgia y un llamado de atención para Estados Unidos de cara a los desafíos que se aproximan en las fases eliminatorias.