Los reyes de Países Bajos, Guillermo y Máxima Zorreguieta, protagonizaron una inédita celebración al sumarse al festejo de la selección de Curazao en el vestuario, tras el empate sin goles frente a Ecuador en la Copa del Mundo. El resultado histórico, conseguido en el estadio de Kansas City, desató la euforia del plantel caribeño en lo que representa apenas la segunda participación de su historia en este certamen.
Acompañados por su hija menor, la princesa Ariadna, los monarcas bajaron a los camarines para felicitar a la delegación del país más pequeño de los 48 participantes del torneo. Curazao, una antigua colonia neerlandesa en el Caribe con apenas 160.000 habitantes, tiene como jefe de Estado al propio soberano de los Países Bajos, quien se encuentra actualmente en Estados Unidos siguiendo el desarrollo del campeonato.
Tras saludar al director técnico, el neerlandés Dick Advocaat, al staff y a los futbolistas, la familia real se integró al baile. Según las imágenes difundidas por la federación caribeña, el rey Guillermo lució una bufanda con los colores azul y amarillo, mientras que Máxima y su hija vistieron la camiseta del equipo, bailando al ritmo de «Mama Wa», una canción del artista curazoleño Jeon interpretada en papiamento, lengua criolla oficial de la isla junto al neerlandés.
El rey Guillermo dedicó además un reconocimiento especial al arquero Eloy Room, considerado la gran figura del encuentro tras registrar un récord histórico de 15 atajadas en un partido mundialista sin prórroga. Luego de caer 7-1 ante Alemania en el debut, el conjunto caribeño mantiene opciones matemáticas de clasificar y definirá su futuro frente a Costa de Marfil.
Previamente, la comitiva real presenció en Houston la victoria de la selección de Países Bajos por 5-1 ante Suecia. En esa ocasión, también ingresaron al vestuario para felicitar al entrenador Ronald Koeman y a los jugadores de la escuadra europea, completando una intensa jornada de acompañamiento deportivo para la corona.