El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, declaró este domingo que el Ejército de su país no abandonará la zona ocupada en el sur del Líbano, a pesar del reciente acuerdo de alto al fuego pactado con la organización Hezbolá.
A través de un comunicado difundido en sus canales de comunicación oficiales, el secretario de Estado aseguró que las tropas mantendrán el control operativo:
«El alto el fuego anunciado ayer permite que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantengan todas sus posiciones en la zona de seguridad que protege a las comunidades del norte».
De acuerdo con la declaración, los soldados israelíes seguirán ejecutando acciones operativas contra objetivos e infraestructuras de la milicia chií desde el interior del territorio ocupado durante la vigencia de la tregua.
Aunque el cese de hostilidades fue revelado el viernes por fuentes gubernamentales de Estados Unidos e Israel bajo condición de reserva, y confirmado públicamente el sábado por el mando militar israelí, la violencia no se ha detenido. En las últimas jornadas, los bombardeos israelíes provocaron la muerte de aproximadamente 50 personas y decenas de heridos en suelo libanés. Por su parte, las fuerzas militares informaron que Hezbolá lanzó más de 50 proyectiles contra sus posiciones durante la noche del viernes.
La tensión escaló de madrugada con un ataque de la milicia que cobró la vida de cuatro soldados israelíes. Con estas bajas, asciende a 37 el número de uniformados muertos en combate —incluyendo uno por fuego amigo— desde que se inició la invasión terrestre el pasado 2 de marzo en el contexto del conflicto con Irán. Asimismo, la contraofensiva de Hezbolá dejó dos civiles israelíes muertos en el norte de Israel, mientras que en el Líbano la cifra total de fallecidos por las incursiones israelíes supera las 4.000 personas desde marzo.