Una compleja situación se vive en el centro de Viña del Mar, luego de que se detectara una peligrosa inclinación en la cruz central de la Iglesia de los Padres Carmelitas. El templo, ubicado estratégicamente en la Avenida Libertad, entre las calles 4 y 5 Norte, mantiene en alerta a las autoridades locales ante el riesgo inminente de un desprendimiento hacia la vía pública.
Durante la jornada del viernes, los encargados de la parroquia solicitaron apoyo al Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar para retirar la estructura. Pese a los esfuerzos, los voluntarios no pudieron concretar la maniobra. El tercer comandante, Héctor Cáceres Villanueva, explicó que la escala telescópica utilizada no contaba con la altura suficiente para alcanzar el punto crítico donde se encuentra instalada la cruz.
Fuimos con nuestra escala telescópica, pero no alcanzamos a llegar al lugar. Ellos quieren sacarla para hacerle mantenimiento, pero con la escala telescópica nuestra no alcanzamos. Fuimos a tratar de hacer la maniobra y no fue posible. Entonces la municipalidad, junto con la gente que administra la parroquia, estaba viendo cómo lo resolvía.
Ante la imposibilidad de remover el objeto en el momento, Bomberos entregó indicaciones preventivas tanto a los responsables del recinto religioso como al personal municipal que acudió al sitio del suceso. La preocupación principal radica en el tránsito peatonal que circula constantemente por las veredas aledañas al templo.
¿Es peligroso el material de la cruz?
El prevencionista de riesgos Luis Salamanca aclaró que la estructura está fabricada en fibra de vidrio y no en concreto, pese a que su aspecto visual suele generar confusión. Sin embargo, el experto enfatizó que este material no reduce la peligrosidad ante una eventual caída desde la parte alta del templo.
Según Salamanca, la intervención debe realizarse en el corto plazo, catalogando el retiro total como la alternativa más eficiente frente a una posible reparación. “Es algo que se tiene que retirar, que es la mejor alternativa menos repararla, porque eso significa muchísimo más tiempo y una logística más compleja”, argumentó el profesional.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades del Obispado de Valparaíso no han emitido declaraciones oficiales sobre el plan de acción a seguir. Mientras tanto, se mantiene la incógnita sobre quién asumirá la logística necesaria para el retiro de la estructura, ya que los medios técnicos actuales han resultado insuficientes para resolver este riesgo urbano.