El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó que busca establecer una conversación telefónica directa con el exmandatario estadounidense, Donald Trump. El objetivo principal de Lula es advertir a Trump que no intervenga en los asuntos internos de Brasil, especialmente en las próximas elecciones de octubre.
En una entrevista conjunta para los pódcast ‘Não Inviabilize’ y ‘As Cunhãs’, Lula fue categórico: “Estoy intentando un contacto con él, cara a cara, para decirle que no se meta en los negocios de Brasil, especialmente en las elecciones. Si se meten, van a perder”. El líder progresista enfatizó que cualquier nación que intente influir en los comicios brasileños “va a perder”, sugiriendo que la anterior administración Trump ya buscó apoyar al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, principal opositor de Lula.
“A pesar de los traidores de la patria y de que el hermano de mi adversario (Eduardo Bolsonaro) vive en Estados Unidos diciendo mentiras e infamias de Brasil, vamos a derrotarlos y a defender nuestra soberanía”, afirmó el mandatario brasileño.
El presidente brasileño resaltó su respeto por la no injerencia en procesos electorales ajenos, declarando que nunca se entrometió en las elecciones de Estados Unidos y espera la misma reciprocidad. “No quiero una guerra. Quiero acordar una conversación para decirle que Brasil quiere tener una buena relación con Estados Unidos. No queremos pelear ni con Estados Unidos ni con China ni con Rusia, Bolivia o España”, explicó.
Lula insistió en que la actual tensión entre Brasil y Estados Unidos no es atribuible a Trump, sino a su secretario de Estado, Marco Rubio, a quien describió como alguien a quien “no le gusta” Brasil ni América Latina. Acusó a miembros de la administración Trump de “construir mentiras contra Brasil”, citando como ejemplo la imposición de aranceles adicionales del 25% y 12,5% sobre productos brasileños, basados en acusaciones falsas sobre deforestación y trabajo esclavo.
“No quiero una guerra. No tengo los aviones de Estados Unidos ni los navíos de guerra; no tengo bomba atómica. Lo que yo tengo es mi conciencia y la verdad. Con mentiras nadie le gana a Brasil y voy a vencer Estados Unidos por el relato”, sentenció Lula.
En respuesta a estas medidas, Lula anunció el inicio del proceso para aplicar la Ley de Reciprocidad contra los aranceles de Estados Unidos, buscando demostrar que Brasil es un país que “merece respeto”. Otro punto de fricción mencionado fue la solicitud de Estados Unidos para enviar expertos a estudiar y cuestionar las urnas electrónicas brasileñas, a lo que Brasil se negó a otorgar visas.
Finalmente, Lula dejó claro que no cederá ante la presión estadounidense para otorgar el plácet al nuevo embajador designado para Brasilia, indicando que este asunto solo será tratado después de las elecciones.