El precio del dólar en Chile registró una baja significativa, alejándose de los máximos de la jornada, luego de que el expresidente estadounidense Donald Trump decidiera cancelar ataques previstos contra Irán. La tensión internacional se había originado por el derribo de un helicóptero de Estados Unidos que realizaba patrullajes en el estrecho de Ormuz.
Según los datos de la Bolsa Electrónica de Chile, la divisa cayó $13,25 para situarse en los $902,35, un retroceso considerable frente a su punto más alto del día, que alcanzó los $915,55. En paralelo, el mercado bursátil chileno mostró un repunte relevante, permitiendo al índice IPSA ganar casi 300 puntos, lo que representa un alza de un 2,86% para cerrar en los 10.752,51 puntos.
El impacto en las acciones y el cobre
El optimismo en la plaza local se reflejó en importantes subidas de papeles clave: las acciones de SQM-B escalaron un 6,80%, mientras que Latam Airlines y Cencosud registraron alzas del 5,16% y 4,34%, respectivamente.
Felipe Sepúlveda Soto, analista jefe de Admirals Latinoamérica, explicó que el repunte del cobre, que subió un 1,3% hasta los US$6,27 la libra, fue fundamental para estabilizar la moneda local. Según el experto,
Una mejora en el principal producto de exportación chileno suele fortalecer las expectativas sobre entrada de divisas y mejora en los términos de intercambio del país.
Contexto inflacionario y proyecciones
Aunque inicialmente se observó una alta demanda de dólares como activo refugio ante el miedo a una escalada bélica, el DXY (índice dólar) sufrió una caída pronunciada después del mediodía, coincidiendo con la divulgación de las noticias de Donald Trump en Truth Social, donde el mandatario aseguró que las negociaciones con Irán se han elevado al más alto nivel.
El informe de Admirals también advierte sobre presiones externas persistentes: los precios al productor en EEUU presentaron un incremento del 6,5% interanual y 1,1% mensual. Sumado a esto, el Banco Central Europeo subió las tasas de interés por primera vez en tres años, lo que confirma que las entidades monetarias globales mantienen una postura cautelosa frente al riesgo inflacionario, condicionando el comportamiento futuro del tipo de cambio en el mercado local.