Un impactante episodio de ansiedad extrema vivió Aspen Mather mientras visitaba el parque de diversiones Lagoon, en Utah, Estados Unidos. El pasado 23 de mayo, la mujer asistió al recinto junto a su esposo y amigos, enfrentándose a una de las atracciones más intensas del lugar: la montaña rusa Wicked, famosa por su lanzamiento vertical de 33 metros.
Aunque Mather aclaró que disfruta de las montañas rusas, admitió que siempre ha sufrido de una fuerte ansiedad anticipatoria. “Siempre he tenido ansiedad anticipatoria y, especialmente, me cuesta enfrentar las montañas rusas. De hecho, me encantan las atracciones, pero mi cuerpo no tolera bien la incertidumbre de no saber cómo será la experiencia”, relató a People.
La angustia antes del viaje
Durante la hora de espera en la fila, los síntomas físicos fueron evidentes. Mather experimentó náuseas, mareos y una profunda sensación de pánico, incluso teniendo que sentarse en varias ocasiones para realizar ejercicios de respiración. Pese a esto, decidió seguir adelante con el plan.
Una vez que el juego se puso en marcha, la situación escaló drásticamente. “Cuando la montaña rusa arrancó, tuve un ataque de pánico completo. Estaba hiperventilando, perdía la visión por algunos segundos y sentía como si fuera a morir, dicho de una forma dramática”, recordó.
Manos en forma de garra: ¿Qué sucedió realmente?
Al finalizar el recorrido, la mujer notó una reacción física alarmante: “Mis manos estaban completamente contraídas en una posición parecida a una garra. Se sentía muy similar a un calambre, pero en las manos”. El fenómeno se extendió a su rostro, provocándole un entumecimiento en la boca que le dificultaba el habla, lo que le hizo temer, por un momento, que estaba sufriendo un derrame cerebral.
“En ese momento me di cuenta de que todo mi cuerpo tenía una sensación de hormigueo, como cuando una mano se queda dormida. Mi cara y mi boca estaban entumecidas y me costaba moverlas”, confesó la afectada.
Tras estabilizar su respiración y beber agua, los síntomas cedieron gradualmente en unos 10 minutos. Posteriormente, la mujer investigó y descubrió que lo que experimentó fue un espasmo carpopedal, una contracción involuntaria y dolorosa de los músculos, asociada frecuentemente a la hiperventilación durante ataques de ansiedad severos.
Hoy, Aspen Mather utiliza su experiencia en TikTok para visibilizar este tipo de respuestas físicas ante crisis de pánico. El caso ha generado un intenso debate en redes sociales, donde otros usuarios han compartido haber vivido situaciones similares, reafirmando que el cuerpo puede reaccionar de formas inesperadas ante el estrés extremo.