La administración del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrenta un momento crítico. La propuesta de privatizar las Copas del Mundo, mediante la venta de acciones a una nueva empresa ligada a Joshua Kushner, yerno de Donald Trump, generó una fuerte oposición entre federaciones y dirigentes, forzando la cancelación del plan.
Este revés dejó a Infantino en una posición vulnerable, especialmente con las próximas elecciones de la FIFA programadas para marzo de 2027. A la crisis se suma la creciente deserción de apoyos en Europa, lo que augura un camino difícil para el actual timonel del fútbol mundial.
La federación de Gales fue la primera en anunciar públicamente el retiro de su respaldo a Infantino. Este movimiento no ha sido aislado; la molestia en el continente europeo es palpable y se ha manifestado con nuevas deserciones que debilitan aún más su posición.
Reportes de prensa, incluyendo una nota de BBC Sport, confirman que Inglaterra también le restó su apoyo. La Asociación Inglesa de Fútbol (FA) enviará una carta a Gianni Infantino explicando sus razones, lo que representa un golpe significativo al presidente de la FIFA dada la influencia del fútbol inglés.
Además, Serbia y Suecia, ambas federaciones miembro de la UEFA, oficializaron a través de sus redes sociales que retiraban su aval a Infantino. Con esto, el frente opositor se fortalece y el control de Infantino sobre la entidad global del fútbol parece empezar a desmoronarse.
Se anticipa que más países del Viejo Continente sigan el ejemplo de Gales, Inglaterra, Serbia y Suecia, declarando su oposición y potencialmente impulsando a un nuevo candidato para las próximas elecciones de la FIFA. El futuro de Gianni Infantino al frente del balompié internacional se complica con cada nueva federación que le retira su respaldo.