Lograr que un proyecto habitacional pase del anteproyecto a su recepción final es una carrera de resistencia contra la burocracia. Según la última edición del Ranking de Trámites Pro Vivienda, elaborado por la consultora Colliers, el proceso de tramitación y ejecución de estas iniciativas demora hoy 703 días más que hace siete años. Esta realidad ha transformado el panorama inmobiliario, elevando los plazos de 1.298 días en 2018 a un total de 2.001 días en el ejercicio anterior, lo que equivale a 5,5 años.
¿Por qué tardan tanto los proyectos inmobiliarios en Chile?
El estudio analizó más de 1.250 proyectos en todo Chile, concentrando información sobre 2.400 trámites registrados principalmente durante los últimos cinco años hasta 2026. Este análisis abarca las etapas clave: el ingreso y aprobación del anteproyecto, el permiso de edificación y la recepción de obras, que figuran como los tres pasos administrativos más críticos ante las municipalidades.
Jaime Ugarte, director ejecutivo de Colliers, explica que este aumento en los tiempos no solo responde a la gestión administrativa pura, sino a un efecto combinado de factores operativos y regulatorios. Según el experto, al tiempo de los trámites se deben sumar las fases de construcción, las modificaciones solicitadas durante la ejecución y el complejo proceso de constitución de la copropiedad inmobiliaria.
El director de Colliers añadió que también se consideran los plazos de paralizaciones por parte de ciertas municipalidades, citando los casos de Fundamenta en Ñuñoa y los retrasos en la obtención de recepciones en comunas como Recoleta y Estación Central. Es una combinación de factores administrativos, regulatorios y operativos.
Desglose de la permisología por etapas y regiones
El estudio revela que, durante el año 2022, el tiempo exclusivo dedicado a la gestión de trámites fue de 449 días, cifra que ascendió a 471 días en el actual reporte. El grueso de este periodo se reparte principalmente en tres bloques: 223 días para permisos de edificación, casi 200 días para recepciones y 149 días para anteproyectos.
Las diferencias territoriales también son marcadas. A nivel comunal, Renca lidera como la más eficiente, completando los procesos en 311 días. En el extremo opuesto, Conchalí registró 837 días, seguida por Quinta Normal con 725 días. Por regiones, el panorama es igualmente dispar:
- Las más eficientes: Valparaíso (311 días), Coquimbo (311 días) y La Araucanía (332 días).
- Las menos eficientes: Región Metropolitana (482 días), Los Lagos (472 días) y Bío Bío (437 días).
Este escenario de alta complejidad regulatoria sugiere un horizonte desafiante para el sector, donde la capacidad de gestión municipal y la celeridad en los procesos de recepción final siguen marcando la diferencia entre el éxito o el estancamiento de los proyectos. ¿Lograrán las autoridades reducir esta brecha de 5,5 años en los próximos ejercicios?