A solo tres días de la primera vuelta presidencial en Colombia, programada para este domingo 31 de mayo, una entrevista ha sacudido el ambiente político. Ana Lucía Pineda, esposa del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, encendió la polémica tras sugerir que, ante una eventual derrota, la familia podría regresar a Italia, donde poseen una residencia.
En un diálogo con el medio Semana, la pareja abordó sus planes de vida, considerando que su rutina se divide entre Florencia (Italia), Miami (EE.UU.) y Barranquilla (Colombia). Pineda planteó abiertamente que la familia tiene el futuro asegurado más allá de los resultados electorales.
Tenemos dos caminos: ganar o perder y bueno, si perdemos no pasa nada porque ya tenemos una vida resuelta. Vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país. Si queremos vamos a Colombia, si no, no.
Las palabras de Pineda cayeron como un balde de agua fría entre diversos sectores, especialmente porque el movimiento de De la Espriella se denomina “Defensores de la patria” y su lema oficial es “¡Firmes por la patria!”. La desconexión entre el discurso nacionalista y la posibilidad de abandonar el país fue blanco de duras críticas.
La politóloga María Jimena Duzán fue una de las figuras más críticas, señalando a través de la red social X: “Ya lo dijo su esposa: si Abelardo De La Espriella pierde, no pasa nada, por que se devuelven a su villa en Italia y a sus viñedos. Si gana, le va a tocar quedarse a gobernar esta marranera. Abelardo detesta el país que quiere gobernar”.
El mensaje de Duzán fue compartido por la candidata Claudia López, quien reafirmó su compromiso local: “Yo voy a estar aquí siempre! Pase lo que pase, para que nuestra voz cuente”. En la misma línea, Juan Daniel Oviedo, compañero de fórmula de Paloma Valencia, cuestionó la legitimidad del candidato: “Los que nunca han estado y los que nunca estarán”, publicó junto al video de la entrevista.
Por su parte, el exviceministro de Justicia, Pablo Felipe Robledo, calificó la intervención de Pineda como “un comentario extremadamente desafortunado”, argumentando que es consistente con una exhibición de lujos y comodidades que, a su juicio, roza el “arribismo”. A medida que se acerca la jornada electoral, queda en suspenso cómo afectará esta controversia a la intención de voto de los electores colombianos que buscan un candidato plenamente comprometido con el territorio.