El histórico guardameta de Universidad de Chile, Johnny Herrera, volvió a poner el foco sobre su compleja relación con la selección chilena. En una entrevista con el Sifup, el actual comentarista de TNT Sports confesó que, a pesar de sentirse realizado profesionalmente, no haber tenido un espacio mayor en La Roja durante su mejor momento deportivo sigue siendo una espina clavada en su carrera.
El Samurái Azul fue enfático al señalar que, aunque cumplió prácticamente todos sus sueños, su paso por el combinado nacional estuvo marcado por una desilusión constante. Según relata, su exclusión durante el ciclo de Marcelo Bielsa fue particularmente dolorosa, ya que atravesaba un nivel excepcional mientras veía cómo otros arqueros eran convocados regularmente.
El conflicto con el entorno de Bielsa
La gran interrogante que despejó Herrera tiene que ver con los motivos técnicos tras su marginación en la era del DT argentino. El exjugador fue directo al apuntar a Daniel Morón, quien formaba parte del equipo de trabajo de Bielsa, como el responsable de una supuesta campaña en su contra.
«Como era Morón, que habíamos sido medio rivales, me tenía catalogado como conflictivo. El dato que le pasaron a Bielsa era ese: ‘No llamemos a este hueón por conflictivo’», declaró el exarquero.
Para Herrera, el criterio de selección fue injusto, pues observó cómo otros porteros de su misma generación, como Paulo Garcés, Nicolás Peric, Francisco Prieto, Lucho Marín, Claudio Bravo y Eduardo Lobos, recibían oportunidades constantes en la proyección para defender el arco nacional mientras él era ignorado.
La etapa de Borghi y el cierre del ciclo
El resentimiento del exjugador no se limitó únicamente al proceso del rosarino. Al recordar el ciclo posterior encabezado por Claudio Borghi, Herrera admitió que tampoco logró consolidarse, aunque en esta ocasión atribuyó la decisión a una cuestión de jerarquía y estrategia técnica.
«Después el Bichi tampoco me llama, no podía tener un segundo arquero tan bueno en la banca. Eran decisiones que respetaba, no me llaman y punto, pero veía cómo rendían los arqueros que estaban y es lo que me tocó. Ahí me enfoqué en mi equipo y mi selección es La U«, concluyó el exseleccionado. Hoy, ya retirado de la actividad profesional, sus declaraciones abren un debate sobre cuánta influencia tienen los entornos técnicos en las decisiones finales de los entrenadores de élite.