Luego de la Cuenta Pública presidencial programada para el lunes 1 de junio, la denominada Ley de Reconstrucción Nacional o megarreforma ingresa a su fase crítica en el Senado. A diferencia de su paso por la Cámara de Diputadas y Diputados, el Ejecutivo se enfrenta aquí a un escenario de fuerzas distinto, donde la falta de presencia del Partido de la Gente (PDG) obliga a una negociación transversal para avanzar.
El difícil camino legislativo y la postura opositora
Desde la oposición ya advierten que el debate no será expedito. Legisladores han señalado que el proceso podría extenderse por meses. Voces de la centro derecha han sido enfáticas: no permitirán que la iniciativa se apruebe “a sobre cerrado” y exigen que el Gobierno patrocine la indicación de Sala Cuna Universal.
A partir del 2 de junio, el proyecto iniciará su recorrido por las comisiones de Hacienda, Medio Ambiente y Trabajo. Para el Gobierno, el desafío es mayor, recordando que el Senado suele funcionar como una cámara que busca acuerdos amplios, tal como ocurrió en la reforma de pensiones donde la administración anterior debió ceder terreno.
Las cifras y el tablero político
La aritmética en el Senado es ajustada: la oposición tradicional cuenta con 23 senadores, incluyendo a la independiente Fabiola Campillai. Por su parte, el oficialismo tradicional posee 26 votos, grupo donde se cuentan a Enrique Lee, Miguel Ángel Calisto y Matías Walker. En un terreno incierto se ubica el senador por Magallanes, Karim Bianchi.
El biministro del Interior y vocero de Gobierno, Claudio Alvarado, instó a las oposiciones a recapacitar: “Ya hace bastante tiempo que estamos notificados por la oposición de que rechazan el proyecto de Reconstrucción, situación que yo lamento. Nunca es tarde para recapacitar y espero que en el Senado podamos, entre todos, construir de mejor manera este proyecto”.
El jefe de bancada del comité PS-PPD, Juan Luis Castro, coincidió en la complejidad del proceso: “Yo creo que aquí van a haber varios meses, y el Gobierno, como no tiene una garantía, va a tener que tener una negociación. Nosotros no vamos a obstruir, vamos a ejercer el derecho, la correlación de fuerzas es al límite”.
La presión por la Sala Cuna Universal
Uno de los puntos más tensos sigue siendo la aprobación de la Sala Cuna Universal, tras la reserva de constitucionalidad del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. La presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), marcó una postura clara al respecto: “Asumir como presidenta del Senado una especie de meta que me puse: que ojalá en el Senado el proyecto no se apruebe con uno o con dos votos más de los necesarios. Ojalá que tengamos un acuerdo mayoritario, que el proyecto Sala Cuna podamos ingresarlo en esta ley, pero de buena manera”.
Mientras tanto, desde el Frente Amplio, el senador Diego Ibáñez cuestionó los intentos del Ejecutivo por fragmentar a la oposición. Por otro lado, el senador independiente Miguel Ángel Calisto reiteró que el Senado debe realizar una discusión técnica más profunda que la vista en la Cámara baja. Con este panorama, el Gobierno se prepara para una tramitación incierta donde la habilidad negociadora será la clave para destrabar el futuro de la megarreforma.