El Parlamento de Francia dio luz verde este jueves a una nueva normativa que busca simplificar el proceso de restitución de obras de arte expoliadas durante el periodo de colonización francesa. Esta iniciativa legislativa, impulsada por el presidente Emmanuel Macron desde su promesa en Uagadugú en 2017, tiene como objetivo principal atender los constantes reclamos de naciones africanas y mejorar las relaciones diplomáticas con el continente.
La ley fue aprobada por unanimidad en el Senado, tras recibir el mismo respaldo de los diputados la jornada anterior. La ministra de Cultura, Catherine Pégard, calificó la decisión como un “momento histórico”. Esta medida se suma a otros precedentes legales de 2023, que permitieron la devolución de restos humanos y bienes confiscados a familias judías entre 1933 y 1945.
Agilización de trámites y nuevas relaciones
Hasta ahora, la salida de piezas de las colecciones públicas francesas requería leyes específicas para cada caso, un proceso extremadamente lento. Un ejemplo de esta burocracia fue la devolución de los 26 tesoros de Abomey a Benín y el sable de El Hadj Omar a Senegal en 2020, tras lo cual se demoró cinco años en autorizar la entrega de un “tambor parlante” a Costa de Marfil. Con esta nueva normativa, el gobierno podrá ejecutar las devoluciones mediante decreto.
La legislación establece criterios claros para evaluar si la apropiación de un bien fue ilícita. Además, introduce la consulta obligatoria de dos comisiones específicas: una de carácter científico y otra que contará con representación del Parlamento para emitir dictámenes. Todo esto ocurre días antes de que Macron comience una nueva gira por el continente, buscando recuperar la influencia perdida en la región.
Alcance temporal de la ley
El marco legal abarca únicamente bienes adquiridos entre 1815 y 1972. Este rango responde al inicio del segundo imperio colonial francés y la implementación de la convención de la Unesco. Durante dicho periodo, el imperio se expandió por Asia, Oriente Medio y gran parte de África.
Pese a la aprobación, sectores de la izquierda intentaron ampliar el periodo de aplicación para incluir conquistas previas como la de Egipto o reclamaciones específicas, como el “Códice Borbónico” que México mantiene bajo disputa y que actualmente se encuentra resguardado en la Asamblea Nacional de París. Queda por ver cómo se traducirá esta nueva agilidad administrativa en la práctica durante los próximos meses y si calmará las históricas tensiones por el patrimonio cultural desplazado.