Hantavirus Andes: cómo evade al sistema inmune y se transmite

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Entendiendo la amenaza del hantavirus

Tras la pandemia de covid-19, nuestra sensibilidad ante enfermedades infecciosas ha cambiado profundamente. Ante el reciente brote de síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS) asociado al crucero MV Hondius, surgen dudas razonables sobre su transmisión. La evidencia confirma que el causante es la variante Andes (ANDV), un patógeno de alta mortalidad y, excepcionalmente, capaz de contagiarse entre personas.

¿Cómo infecta y se propaga el virus?

El virus Andes tiene como objetivo principal los pulmones. Estudios mediante microscopía avanzada en biopsias de fallecidos demuestran que el patógeno se multiplica en los alvéolos —específicamente en células del epitelio y endotelio— para luego liberarse hacia las vías respiratorias. También se ha hallado presencia viral en macrófagos y en glándulas salivares, sugiriendo que la saliva y las gotículas expulsadas al toser son vías clave de contagio.

Aunque la transmisión principal ocurre por contacto estrecho, no se puede descartar que partículas en suspensión o aerosoles persistan en espacios mal ventilados. Su transmisibilidad (R₀) se estima en 1,5. Para ponerlo en perspectiva, el sarampión tiene un R₀ de 12 a 18, mientras que el coronavirus original rondaba el 2-3. En un brote registrado en Argentina, que dejó 34 casos y 11 fallecidos, el R₀ bajó de 2,12 a 0,96 tras implementar medidas de aislamiento y control efectivas.

La evasión del sistema inmunitario

El organismo suele reconocer el RNA del hantavirus como extraño, activando la producción de interferones tipo I (IFN-I), nuestra primera línea de defensa antiviral. Este «estado antiviral» obliga a las células a frenar su actividad, potenciando a las células natural killer y dendríticas para eliminar la infección.

Sin embargo, el hantavirus Andes ha desarrollado una habilidad peligrosa: bloquear la producción de interferones tipo I mediante mecanismos moleculares complejos. Al desarmar esta respuesta, el virus logra evadir el control inmunitario en hasta un 40 % de los casos, lo que explica su elevada peligrosidad frente a otros hantavirus que no causan enfermedad en humanos.

Perspectivas de tratamiento y prevención

Actualmente, no existen vacunas ni tratamientos antivirales específicos aprobados, más allá de los cuidados intensivos de soporte. Aunque se ha sugerido que el IFN-I podría usarse preventivamente, esta es una línea de investigación que permanece abandonada. Históricamente, la fiebre controlada también se consideraba un aliado para potenciar la respuesta inmunitaria innata.

Si usted presenta síntomas respiratorios, fiebre o sospecha de contagio tras haber estado en zonas de circulación viral, consulte a un profesional. Aunque el riesgo general en lugares como España es bajo, el uso de mascarillas FFP2 en entornos concurridos sigue siendo una medida de protección útil y una vía para mantener la calma mientras las autoridades sanitarias gestionan el brote.

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