El 26 de abril de 2026 será recordado como una fecha bisagra en el atletismo mundial. El keniano Sabastian Sawe logró lo que parecía imposible en condiciones reglamentarias: detener el cronómetro en 1h59:30 durante el maratón de Londres, estableciendo un nuevo hito que redefine los límites de la resistencia humana.
Esta marca deja atrás los 2h00:35 registrados por su compatriota Kelvin Kiptum en Chicago 2023. Además, el podio en la capital inglesa fue excepcional: el etíope Yomif Kejelcha cruzó la meta en 1h59:41 y el ugandés Jacob Kiplimo en 2h00:28, ambos superando también la plusmarca anterior.
La tecnología detrás de la hazaña
Expertos coinciden en que el éxito se debe a un conjunto de factores. Martín Fiz, campeón mundial en 1995, sostiene que estamos ante una nueva era. Según señala:
Estos tres tipos han revolucionado el maratón. Estamos en el inicio de una nueva era. Son atletas especializados en la ruta, jóvenes con hambre de récords y atletas que se calzan unas zapatillas que les hacen volar. Es un calzado con placa de carbono donde la fatiga no existe para ellos y llegan a los últimos kilómetros llenos de energía.
El calzado clave en esta gesta es la Adidas Adizero Adios Pro Evo 3, una zapatilla de apenas 97 gramos con una placa de carbono ultra ligera. Este modelo representa un paso más en la intensa guerra comercial con Nike, siendo el eje de un desarrollo tecnológico que permite correr varios minutos por debajo de marcas personales.
Una evolución multidisciplinaria
Abel Antón, doble campeón mundial, destaca que el circuito de Londres, donde él mismo ganó en 1998 con un tiempo de 2h07:57, ha sido testigo de cómo la innovación técnica permite optimizar el rendimiento. Por su parte, el maratoniano olímpico Yago Rojo añade que, además del calzado, la evolución en la nutrición personalizada, la suplementación y métodos de recuperación avanzada como la luz roja y cámaras hiperbáricas, han sido determinantes.
El impacto de estos avances es innegable. Si bien Eliud Kipchoge fue el primero en bajar de las dos horas en Viena 2019 (1h59:40), su registro no fue homologado por el uso de liebres y condiciones controladas. La marca de Sawe, nacido en la humilde aldea de Cheukta, marca un estándar oficial que, según los expertos, podría ser superado pronto en circuitos más rápidos como Berlín, Chicago o Valencia. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuál es el verdadero límite del ser humano ante la imparable evolución tecnológica?