El Gobierno presentará su propuesta de reforma al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ante el Congreso durante la primera semana de septiembre, tras la semana distrital. Así lo adelantó el subsecretario de Derechos Humanos, Pablo Mira, durante una sesión de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja.
La iniciativa oficialista busca transformar al INDH en una entidad con un rol principalmente consultivo, lo que implica eliminar su facultad de presentar querellas. Esta orientación, según el Ejecutivo, se alinea con la experiencia internacional y los estándares establecidos en los Principios de París.
La propuesta gubernamental se basa en un anteproyecto desarrollado por un grupo de expertos y que integra buena parte de las 42 recomendaciones que consensuó la comisión de fortalecimiento del INDH, creada bajo el gobierno de Gabriel Boric. También incorpora elementos de una iniciativa presentada previamente por diputados de Renovación Nacional (RN), como la eliminación de la facultad querellante.
Pablo Mira destacó que uno de los objetivos principales es asegurar una representación más pluralista dentro del consejo del INDH.
No obstante, la eventual pérdida de la capacidad de querellarse genera preocupación. El actual director del INDH, Yerko Ljubetic, advirtió que esta medida podría perjudicar gravemente la labor del organismo en la defensa de los derechos humanos.
Por su parte, Branislav Marelic, exdirector del INDH, enfatizó la importancia de fortalecer este tipo de instituciones en una democracia. Aunque defendió su rol, Marelic también señaló «nudos críticos» en el diseño institucional actual, especialmente en la gobernanza y la composición del consejo.
Marelic planteó además que, si el consejo mantiene facultades directivas, sus integrantes deberían ejercer sus funciones a tiempo completo y no de manera parcial como actualmente lo hacen.
Al finalizar la sesión, los parlamentarios de la comisión acordaron esperar la propuesta del Gobierno antes de votar la iniciativa de RN. La intención es analizar ambas propuestas en conjunto y evaluar la posibilidad de fusionarlas, buscando un consenso para el futuro del Instituto Nacional de Derechos Humanos.