Desde marzo, la ofensiva israelí en el Líbano ha dejado un trágico saldo de casi 4.350 personas fallecidas y más de 12.300 heridos. El Ministerio de Salud Pública del Líbano (MoPH) actualizó estas cifras, que reflejan el impacto de los ataques de las Fuerzas de Israel en el sur del país, a pesar de los intentos por concretar un acuerdo de paz alcanzado a fines de junio.
El Centro de Operaciones de Emergencia de la cartera sanitaria detalló que, entre las víctimas mortales, se encuentran 135 trabajadores sanitarios, mientras que 410 profesionales de la salud resultaron heridos. La mayoría de los decesos se concentraron en las gobernaciones de Líbano Sur, Monte Líbano y Nabatiyé, así como en la capital, Beirut. Sin embargo, también se reportaron fallecidos en las gobernaciones de Baalbek-Hermel y La Becá.
Además de las vidas perdidas, la infraestructura hospitalaria ha sufrido daños significativos. Las autoridades informaron que 17 hospitales resultaron afectados por los ataques, y tres de ellos permanecen cerrados, complicando aún más la atención médica en medio del conflicto.
A pesar de la escalada, en junio Israel y el Líbano firmaron un acuerdo marco mediado por Estados Unidos. Este pacto, que excluyó a Hezbolá a pesar de sus críticas, estipula una tregua y la retirada gradual de las Fuerzas de Israel de varias “zonas piloto” ocupadas en el sur del Líbano. La situación actual, con un alto número de víctimas, pone en entredicho la efectividad y el cumplimiento de dicho acuerdo.