La selección de Brasil, en plena disputa del Mundial 2026, atraviesa días de gran incertidumbre. A la ya conocida preocupación por el estado físico de Raphinha, una de sus estrellas, se suma ahora una inesperada controversia extradeportiva que ha sacudido el ambiente de la Verdeamarela.
Mientras el delantero del FC Barcelona se recupera de la lesión muscular sufrida en el reciente triunfo contra Haití, una declaración del exfutbolista Marcos André Batista Santos, conocido como Vampeta, instaló serias dudas sobre la situación personal del atacante.
“Raphinha está pasando por serios problemas familiares y económicos. Está rezando para poder ir a Al Hilal; lo está pasando muy mal”, afirmó Vampeta, campeón del mundo con Brasil en 2002, durante una intervención en el podcast RedCast.
La revelación, que rápidamente se viralizó, sostiene que la información proviene de personas cercanas al jugador y que una eventual transferencia al fútbol saudí, específicamente al club Al Hilal, sería vista por el atacante como una crucial oportunidad para resolver sus dificultades personales y financieras fuera de la cancha.
Las palabras de Vampeta generaron reacciones inmediatas. Igor Padilha, integrante del círculo cercano de Raphinha, fue uno de los primeros en reaccionar, cuestionando públicamente la versión del exseleccionado brasileño. “Tendrás que explicar estas mentiras, amigo mío”, escribió Padilha, incrementando la tensión en torno al futbolista.
Este episodio surge en un momento delicado para Raphinha. La Confederación Brasileña de Fútbol confirmó la lesión muscular en la parte posterior del muslo derecho, lo que lo descarta para el próximo partido frente a Escocia, agendado para el miércoles 24 de junio. A pesar de la baja, el jugador permanecerá concentrado con el plantel en Norteamérica para continuar con un tratamiento intensivo.
La situación es monitoreada de cerca por el entrenador Carlo Ancelotti y su cuerpo técnico, especialmente considerando los antecedentes de Raphinha. En marzo, durante un amistoso contra Francia, el extremo sufrió una rotura en el bíceps femoral del mismo muslo derecho, una lesión que lo mantuvo inactivo por cinco semanas y lo apartó de la fase decisiva de la temporada con el Barcelona. La concatenación de problemas físicos y ahora esta controversia extradeportiva añade una capa de complejidad a su presente en el Mundial 2026.