La defensa del Crédito con Aval del Estado (CAE) sostiene que el sistema de financiamiento educativo opera de manera óptima y desmiente tajantemente las críticas sobre cobros desproporcionados, argumentando que las condiciones actuales resguardan la realidad financiera de los estudiantes.
De acuerdo con los argumentos planteados, este mecanismo permite cursar la educación superior sin la obligación de realizar desembolsos iniciales. El cobro del crédito se inicia un año después de la titulación, estableciendo un límite máximo equivalente al 10% del ingreso del profesional egresado. En situaciones de desempleo, el pago mensual se suspende de forma automática.
Adicionalmente, se destacó que la deuda se rige por una tasa de interés subsidiada del 2% y se extingue definitivamente una vez transcurrido un plazo de 15 años. «Si la gente ya lo pudo pagar es porque funcionó la cosa», se recalca, validando la eficacia de la herramienta para quienes lograron completar su proceso formativo.
«No, que el interés que estoy pagando 20 carreras más de la que, o sea… Eso es mentira. Eso es falso. Es absolutamente mentira»
Con estas declaraciones, se califica como una falsedad la creencia de que los usuarios terminen pagando el equivalente a múltiples carreras universitarias debido a los intereses. De esta forma, el debate sobre la sostenibilidad y reforma de este instrumento de financiamiento público en Chile se mantiene abierto.