El retorno de Boric al debate público
El ex presidente Gabriel Boric sorprendió esta semana con una reaparición en la escena política, marcando su primer pronunciamiento sobre la contingencia desde que abandonó el Palacio de La Moneda. Aunque no estaba en su planificación inicial, el ex mandatario aprovechó el escenario político para lanzar una dura embestida contra el gobierno actual respecto a la gestión del Crédito con Aval del Estado (CAE).
El punto de partida de este conflicto fueron los embargos ejecutados por la Tesorería General de la República. La medida afecta a aquellos deudores del CAE que no han cumplido con sus pagos ni han repactado sus convenios, específicamente a quienes perciben ingresos superiores a los $3.500.000 y cuyas cuotas no superan el 10% de sus entradas mensuales.
La defensa ante las críticas por morosidad
La arremetida de Boric no fue casual: coincidió con el día en que la derecha votó en contra de levantar el secreto bancario. Para el ex presidente, esta fue la oportunidad ideal para intentar protegerse de las acusaciones que apuntan al drástico aumento de los deudores morosos registrado durante su administración. En sus declaraciones, el ex jefe de Estado argumentó que durante su mandato fue la derecha quien bloqueó sistemáticamente el proyecto que buscaba reemplazar el CAE por el Fondo de Educación Superior.
El eje central de su mensaje tuvo un doble propósito. Por un lado, buscó traspasar la responsabilidad de su gestión hacia el actual oficialismo, utilizando como argumento adicional las acusaciones por supuesta permisividad ante el avance del crimen organizado. Por otro, intentó establecer un marco de consenso técnico para justificar sus acciones pasadas.
Una estrategia recurrente
Analistas advierten que este episodio sigue el patrón que marcó el sello de su gobierno. Según los antecedentes, la estrategia consiste en plantear promesas de corte maximalista, cuya ejecución termina siendo inviable o extremadamente acotada, para finalmente derivar en el traspaso de culpas hacia sus adversarios políticos. Esta maniobra comunicacional en la red social X marca el inicio de una nueva etapa en la que el ex presidente busca incidir en la agenda nacional desde afuera del Ejecutivo.