La fuga de capitales desde Chile sigue siendo un tema de preocupación para el mercado financiero. Según cifras del Banco Central, entre enero y marzo de este año se registró una salida de capitales equivalente a US$2.163 millones, una tendencia que persiste pese a los esfuerzos por impulsar la inversión nacional.
Para los expertos de JP Morgan, este fenómeno responde a un factor estructural y no meramente coyuntural. La necesidad de diversificar inversiones hacia activos globales, con especial foco en inteligencia artificial y tecnología, es el motor principal detrás de estos movimientos de capital.
El auge imparable de los ETFs activos
Travis Spence, Global Head of ETFs de JP Morgan, destaca la transformación radical que ha vivido la industria en los últimos cinco años. Los ETFs activos han pasado de ser un segmento pequeño en 2020 a alcanzar activos por cerca de US$2,3 trillones. Aunque representan solo un 10% de la industria global de US$22 trillones, están capturando cerca del 38% de los flujos de dinero actuales.
Spence subraya que, por primera vez, existen más ETFs activos que pasivos en Estados Unidos. Este cambio responde a una demanda de los inversionistas por instrumentos que ofrezcan mayor protección ante la volatilidad, especialmente aquellos basados en derivados y en la renta fija, dado que las tasas de interés se mantienen en niveles históricamente elevados.
La encrucijada del mercado local
Respecto a Chile, Carlos Brito, Head of ETFs para Latinoamérica, advierte sobre problemas de profundidad. Aunque el país es un actor clave en commodities como el cobre, la falta de liquidez y el escaso número de empresas listadas en la bolsa local dificultan la creación de productos financieros robustos. «Es un problema real que Latinoamérica debe resolver trabajando junto a los reguladores», señaló Brito.
El sistema de pensiones chileno, dada su escala, genera una necesidad natural de buscar mercados extranjeros. Travis Spence añade que, aunque la tendencia parece estructural, el desarrollo de un mercado más amigable para las empresas podría fortalecer la liquidez doméstica en el futuro.
Innovación: el desafío pendiente
El diagnóstico para atraer capitales de vuelta es claro: las inversiones siguen a las oportunidades. Según Brito, Chile y el resto de la región necesitan fomentar un ecosistema de innovación tecnológica similar al visto décadas atrás en países como Corea del Sur o Taiwán.
Mientras el crecimiento tecnológico siga concentrado en Estados Unidos y mercados desarrollados, el capital continuará fluyendo hacia donde pueda capturar el crecimiento. No obstante, los ejecutivos se mantienen optimistas sobre el rol que puede jugar el país, recordando que JP Morgan lleva más de 50 años de presencia ininterrumpida en territorio chileno.