Indignación familiar tras el fallo judicial en Sunderland
La reciente sentencia contra un joven que atropelló y causó la muerte de una mujer de 86 años en Sunderland, Inglaterra, ha generado una profunda molestia en los familiares de la víctima. El trágico suceso, que tuvo lugar el 16 de mayo de 2025, terminó con la vida de Gloria Stephenson, quien fue embestida mientras cruzaba correctamente por un paso peatonal.
El responsable del hecho es Billy Stokoe, quien en el momento del accidente tenía 18 años. Durante el juicio llevado a cabo en el Tribunal de la Corona de Newcastle, la fiscalía detalló una serie de factores agravantes: el joven operaba una bicicleta eléctrica ilegal para el tránsito en carretera, se encontraba bajo los efectos de la marihuana y manipulaba su teléfono móvil justo antes del impacto.
Pruebas clave y comportamiento del acusado
Las investigaciones fueron contundentes. Grabaciones de una cámara vehicular mostraron a Stokoe utilizando un pasamontañas mientras circulaba por la vía. Tras el atropello, el adolescente cayó de su vehículo, observó a la víctima tendida en el paso de cebra y optó por darse a la fuga sin intentar prestar ayuda ni realizar maniobras de frenado.
Los peritajes revelaron que el acusado utilizó su celular durante al menos 500 metros antes del choque. Además, la bicicleta eléctrica presentaba fallas mecánicas críticas, siendo el único freno funcional precisamente el que correspondía al lado donde sostenía el teléfono. Julie Francis, hija de Gloria, criticó el actuar del joven tras el juicio: “Él mató a nuestra madre y huyó. Intentó ocultar pruebas y jamás mostró remordimiento”, señaló.
Sentencia y falta de empatía
Durante el proceso judicial, las hijas de la víctima denunciaron la total indiferencia del acusado tras la tragedia. Según el testimonio de la familia, apenas ocho días después del fallecimiento de su madre, Stokoe asistió a un partido de fútbol en Wembley e incluso solicitó modificar sus condiciones de libertad bajo fianza para viajar al extranjero de vacaciones.
“Dejó a nuestra hermosa y valiente madre muriendo al borde de la carretera como si fuera basura”, declararon sus hijas en el estrado.
Finalmente, el juez Robert Adams dictó una condena de seis años y nueve meses de detención juvenil por el delito de conducción temeraria. Asimismo, se le impuso una prohibición para conducir por un periodo de ocho años, cuatro meses y dos semanas, obligándolo a rendir un examen especial antes de intentar obtener cualquier permiso de conducción en el futuro.