Protestas en Groenlandia: rechazo masivo a presencia de consulado EEUU

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Una tensa jornada se vivió en Nuuk, donde cerca de 500 groenlandeses se congregaron el jueves por la noche frente al recién inaugurado consulado de Estados Unidos. La protesta surgió como una respuesta directa a las intenciones del expresidente Donald Trump de adquirir este territorio autónomo danés, un movimiento que ha despertado un profundo rechazo entre los locales.

Los manifestantes portaron banderas nacionales y carteles con consignas contundentes como “Go home USA”, “Make America Go Away!” y “We are not for sale”. El descontento fue tal que los ciudadanos dieron la espalda al edificio diplomático y guardaron dos minutos de silencio como acto de repudio.

¿Por qué crece la tensión entre Groenlandia y Washington?

La disputa tiene su origen en las reiteradas declaraciones de Donald Trump, quien ha sostenido que Estados Unidos debería controlar la isla por razones de seguridad nacional. El argumento central de la administración estadounidense es evitar que el territorio caiga bajo la influencia de potencias como China o Rusia. Sin embargo, la población local ve estas intenciones como una vulneración a su soberanía.

Grethe Kramer Berthelsen, una vecina de 68 años, fue clara al respecto:

“Groenlandia nos pertenece. Es nuestro país. No pertenece ni a Dinamarca ni a Estados Unidos. Somos un pueblo y vivimos aquí, en Groenlandia”

. Esta postura de autodeterminación fue compartida por otra asistente a la protesta, Anne Nyhus, quien calificó las acciones de Trump y sus asociados como “indignantes” y llamó a la unidad nacional.

Inauguración en medio de un clima político hostil

El nuevo consulado, ubicado en el corazón de la capital, fue inaugurado por el embajador de Estados Unidos en Dinamarca, Kenneth Howery. Durante la ceremonia, el diplomático intentó bajar el perfil al conflicto, asegurando que Trump descartó el uso de la fuerza y que el futuro de la isla depende exclusivamente de los groenlandeses. No obstante, el primer ministro local, Jens Frederik Nielsen, se negó a participar en el acto oficial.

La presencia estadounidense se ha intensificado recientemente. A inicios de esta semana, el enviado especial Jeff Landry llegó a Nuuk sin invitación oficial, solo cinco meses después de su nombramiento. Landry, tras una visita de cuatro días, declaró que era momento de que su país “vuelva a dejar su huella en Groenlandia”. Ante este escenario, la relación entre el gobierno local y la administración estadounidense parece haberse fracturado, dejando una interrogante sobre cuánto más podrá Washington presionar antes de enfrentar una crisis diplomática mayor en el Ártico.

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