Los bonos del Tesoro de EE.UU. a 30 años han alcanzado este martes niveles no registrados desde 2007, situándose en un 5,189%. Este fenómeno, que recuerda a los tiempos previos a la crisis financiera global de hace casi dos décadas, responde a una fuerte presión inflacionaria agudizada por el conflicto en Oriente Próximo, que se prolonga ya por más de dos meses.
La interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz ha disparado los precios de la energía, afectando directamente la estabilidad de la renta fija estadounidense. Además, este escenario impacta en el costo de financiación del Gobierno norteamericano, que actualmente busca ampliar su presupuesto militar en un 50%, alcanzando los US$ 1,5 billones.
El factor inflación y la FED
Los datos de inflación, situados en un 3,8% para el mes de abril, han sembrado dudas sobre la posibilidad de que la Reserva Federal, presidida ahora por Kevin Warsh —nominado por Donald Trump—, ejecute una bajada temprana en los tipos de interés. El propio inquilino de la Casa Blanca parece haber asimilado este panorama de tasas altas.
Los mercados de bonos tuvieron otra semana difícil, con una venta masiva más pronunciada el viernes, impulsada nuevamente en gran medida por la evolución del mercado petrolero. Es importante destacar que no solo el aumento de los precios del petróleo al contado afectó negativamente a la renta fija, sino también el repunte de los futuros del petróleo a largo plazo. Esto genera preocupación ante la posibilidad de que las presiones inflacionarias relacionadas con la energía se prolonguen.
Así lo explicó Dario Messi, Jefe de Análisis de Renta Fija de Julius Baer, tras una jornada de viernes marcada por una alta actividad de compraventa en los mercados de bonos.
Impacto global y proyecciones
El efecto no se limita a los bonos a 30 años; los títulos a 10 años también han sentido la presión, superando el 4,5% y llegando al 4,674% este martes. La tendencia es global, afectando incluso a países como el Reino Unido y Japón, donde los bonos a 30 años marcaron máximos no vistos desde su introducción hace 27 años.
Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, señala que el comportamiento en Japón refleja la expectativa de un ajuste en la política monetaria del Banco de Japón ante una economía con mayor dinamismo. Mieres concluye que esta presión sobre las tasas largas es un fenómeno global donde los bancos centrales cuentan con menos margen para relajar sus políticas. Pese a este panorama, desde Julius Baer mantienen un optimismo cauteloso, proyectando que cuando los precios del petróleo cedan, el mercado de bonos podría revertir las alzas registradas en las últimas semanas.