Una tensa reunión en el Segundo Piso de La Moneda el pasado 30 de abril marcó un antes y un después para el Ministerio de Ciencia. Este encuentro, donde participaron la ministra Ximena Lincolao, el entonces subsecretario Rafael Araos y Alejandro Irarrázaval, jefe de asesores de esa repartición, abordó un polémico plan de recortes de personal. Las repercusiones fueron inmediatas, culminando con la salida de Araos y abriendo un complejo flanco para Lincolao por su declaración de patrimonio.
La Reunión Clave en La Moneda
Fuentes cercanas al Ministerio de Ciencia confirmaron la cita del 30 de abril. En ella, Alejandro Irarrázaval, la ministra Ximena Lincolao y el subsecretario Rafael Araos discutieron la reestructuración y posibles desvinculaciones de funcionarios. Aunque la propia ministra había impulsado a Araos —reconocido epidemiólogo con un magíster en Ciencias Médicas de Harvard y experiencia en el manejo de la pandemia Covid-19— para el cargo, sus estilos pronto entraron en colisión. La ministra, sin embargo, negó que la renuncia de Araos se debiera a su negativa a firmar una nómina de despidos.
El Traspié por la Declaración de Patrimonio
En paralelo a la crisis interna por la salida de Araos, la ministra Lincolao debió enfrentar un nuevo desafío: su propia declaración jurada de patrimonio e intereses. El medio Fast Check reveló que la secretaria de Estado había omitido la existencia de al menos tres sociedades en su documentación. Esta revelación no solo generó cuestionamientos, sino que Lincolao respondió señalando a otros ministros del gabinete, abriendo un flanco de críticas y complejizando su posición.
Lincolao: De Figura Prominente a Cuestionada
La ministra Ximena Lincolao se había consolidado como una de las figuras más reconocidas del gabinete tras el ataque que sufrió en la Universidad Austral el 8 de abril. Su popularidad había experimentado un notable ascenso, disparando su nivel de conocimiento al 82% en abril, según la encuesta Cadem, una cifra inédita para un ministro de Ciencia. Además, su aprobación alcanzaba el 52%, situándola entre los miembros del gobierno mejor evaluados. Sin embargo, los recientes acontecimientos han puesto su gestión y transparencia bajo el escrutinio público.