La Met Gala 2026 se tomó Nueva York este lunes bajo la temática ‘La moda es arte’. Pese a la expectación por el patrocinio del magnate Jeff Bezos y los llamados previos al boicot por parte de grupos activistas, el evento transcurrió con normalidad. Solo se registró un intento fallido de un espontáneo por vulnerar el perímetro de seguridad, el cual fue controlado de inmediato.
Cerca de 400 invitados, entre ellos referentes de la tecnología, la realeza y el espectáculo, desfilaron por el museo. Beyoncé fue la gran protagonista al reaparecer tras una década de ausencia, luciendo un vestido transparente con esqueleto plateado, corona y capa de plumas, acompañada por Jay Z y su hija Blue Ivy.
El despliegue de creatividad en la alfombra roja
La noche estuvo marcada por apuestas creativas audaces. Madonna sorprendió con una performance que incluyó un tocado en forma de barco fantasmagórico, conectada mediante telas a un grupo de jóvenes. Por su parte, Blake Lively acaparó las miradas con un diseño en tonos pastel que cubrió la icónica escalinata del Met, en su primera aparición pública tras el acuerdo judicial con Justin Baldoni.
La gala fue inaugurada con una presentación musical del actor de Broadway Joshua Henry, quien interpretó ‘Somebody to love’ ante la mirada de Anna Wintour, la principal artífice del evento, y Lauren Sánchez, esposa de Bezos.
Invitados de élite y los ausentes
La lista de asistentes incluyó apellidos de peso como el empresario Michael Bloomberg, además de hijos de George Soros y Rupert Murdoch. La realeza también tuvo su espacio con el marajá Sawai Padmanabh Singh y la princesa Gauravi Kumari de Jaipur.
Sin embargo, la mayoría de los magnates tecnológicos optaron por un perfil bajo. Figuras como Mark Zuckerberg (Meta), Adam Mosseri (Instagram) y el propio Jeff Bezos evitaron exponerse ante los reporteros en la alfombra. El cierre de la velada llegó con la esperada aparición de Rihanna junto a Asap Rocky, vistiendo un corpiño de pedrería y telas inspiradas en las caracolas del mar de su Barbados natal.
Aunque la seguridad fue reforzada ante posibles protestas, la noche terminó sin mayores disturbios. El evento consolida nuevamente su estatus como el punto de encuentro global donde el poder empresarial y el arte se fusionan, dejando la puerta abierta a nuevas controversias sobre sus futuros patrocinadores.