El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, manifestó su firme rechazo ante una convocatoria que circula en redes sociales para este 1 de mayo, la cual pretende realizarse en la Plaza Brasil. La actividad, organizada por grupos que se identifican como antifascistas, contempla un despliegue masivo que incluye feria libre, bandas en vivo, diversas intervenciones y una olla común desde las 14:00 horas.
Según detalló el jefe comunal, el evento carece de toda autorización municipal. Ante esto, Desbordes fue enfático al señalar que la iniciativa se sale completamente del marco democrático, solicitando de manera urgente la intervención de las autoridades gubernamentales para evitar que la ocupación se concrete en el espacio público.
La postura del municipio ante el desorden
El edil aclaró que la municipalidad de Santiago no posee las facultades ni los recursos necesarios para gestionar el orden público ante una aglomeración que podría convocar a entre 500 y 1.000 personas.
Como alcalde de la comuna de Santiago quiero rechazar la convocatoria que se está haciendo el día primero de mayo para la Plaza Brasil por una serie de grupos de activistas de ultraizquierda que han denominado esta actividad como antifascista.
Desbordes sostuvo que los organizadores pretenden tomarse el espacio de manera arbitraria. En ese sentido, reiteró que la responsabilidad sobre el control del orden y la seguridad en las calles recae exclusivamente sobre el Ejecutivo y las fuerzas policiales, y no sobre los funcionarios municipales.
El malestar vecinal en el centro
Durante su declaración, el alcalde subrayó que los residentes de los alrededores de Plaza Brasil se encuentran agotados por la constante realización de eventos masivos no regulados. El jefe comunal hizo responsable directamente a las organizaciones convocantes de cualquier incidente que pudiera ocurrir durante la jornada de este miércoles.
Hasta el momento, la incertidumbre persiste sobre si el Gobierno desplegará contingente policial para cumplir con la exigencia del alcalde. La realización de este acto en una zona residencial clave de la capital sigue siendo el foco de un conflicto político y de orden público que promete escalar si no hay una resolución durante las próximas horas.