La Industria Azucarera Nacional (Iansa) ha remecido al sector agrícola nacional tras anunciar formalmente, a través de un hecho esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), que dejará de comprar remolacha chilena a partir de la temporada 2026-2027. La noticia marca un drástico giro respecto a lo vivido en 2025, ejercicio donde la compañía mantuvo 440 contratos activos con productores de las zonas centro y sur del país, procesando más de 7.700 hectáreas cosechadas.
¿Qué pasará con la planta de San Carlos?
Pese a la decisión de cortar el vínculo con los productores locales, la empresa mantendrá operativa su planta ubicada en la comuna de San Carlos, en la Región de Ñuble. Sin embargo, el modelo de negocio cambiará radicalmente: la capacidad productiva de la planta se enfocará exclusivamente en el procesamiento de azúcar cruda importada para obtener azúcar refinada.
Desde Empresas Iansa justificaron esta drástica medida citando factores internacionales. Según explicaron en el documento oficial, la decisión responde a los bajos costos registrados en el mercado internacional del azúcar, sumado a la alta volatilidad y presión constante en los costos operativos que componen toda su cadena productiva.
La reacción de los agricultores frente al anuncio
El impacto en el gremio ha sido devastador. Jorge Guzmán Acuña, presidente de la Federación Nacional de Remolacheros (Fenare), calificó la medida como un “tiro de gracia” para la próxima temporada. En declaraciones a Pulso de La Tercera, el dirigente fue enfático en la gravedad del escenario:
“El escenario actual ya es complejo y esta decisión agrava la situación. La falta de este acuerdo significa que simplemente no habrá siembras para la próxima temporada, ya que la remolacha se siembra entre agosto y septiembre bajo un contrato previo”.
Guzmán reconoció que el desenlace no fue sorpresivo para el sector. El dirigente explicó que el gremio había detectado señales claras de este retroceso meses atrás, tales como la drástica disminución en los volúmenes de compra y la falta de importación de fertilizantes e insumos estratégicos, lo que ya predecía una decisión inminente por parte de la empresa.
Actualmente, los productores se encuentran finalizando la entrega de la temporada 2025-2026 en la planta de San Carlos con normalidad. No obstante, al no existir oferta de contratos para el ciclo venidero, la proyección para el campo chileno es desalentadora: las siembras de remolacha caerían a niveles nulos, cerrando un ciclo productivo histórico para cientos de familias agricultoras.