En medio de las tensiones por la postura del Reino Unido frente a la guerra contra Irán, el Rey Carlos III realizó una visita de Estado a Washington, Estados Unidos. El viaje buscó reforzar los lazos diplomáticos tras las duras críticas emitidas por el presidente Donald Trump en su red social Truth Social, donde instó a los británicos a comprar petróleo estadounidense y “tomar” el estrecho de Ormuz.
Diplomacia con ironía en la Casa Blanca
Durante una cena de Estado celebrada el martes, el ambiente fue significativamente más distendido que en las jornadas previas. Ante la audiencia, el monarca británico respondió con sagacidad a un comentario previo de Trump sobre la influencia europea:
“Recientemente comentó, señor presidente, que si no fuera por Estados Unidos, los países europeos hablarían alemán. Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés”.
El Rey Carlos III incluso bromeó sobre el incidente histórico de 1814, cuando las tropas británicas tomaron la Casa Blanca: “Lamento decir que nosotros, los británicos, por supuesto, hicimos nuestro propio intento de remodelación inmobiliaria”. Por su parte, Trump elogió el discurso del monarca ante el Congreso y admitió con humor sentir celos del entusiasmo parlamentario: “Logró que los demócratas se pusieran de pie: yo nunca lo he logrado”, confesó.
Un mensaje clave ante el Congreso
El monarca se convirtió en el segundo soberano británico en hablar ante el Congreso de EE.UU. desde que lo hiciera la Reina Isabel II en 1991. En su alocución, defendió los controles y equilibrios del ejecutivo —un tema sensible ante las intenciones expansivas de Trump— y subrayó la importancia de la tolerancia y las sociedades diversas.
El Rey Carlos III fue enfático al referirse a la responsabilidad climática, un punto de fricción dado que Trump ha calificado el cambio climático como una “estafa” y retiró a su país de los Acuerdos de París. El monarca sentenció que la naturaleza “es nuestro recurso más valioso e irremplazable” y que su protección es una “responsabilidad compartida”.
Compromiso inquebrantable y futuro de la alianza
A pesar de las diferencias, el soberano reafirmó que la alianza es inquebrantable y pidió apoyo conjunto para Ucrania. Apeló a la fe cristiana común y a la generosidad de espíritu para promover la paz mundial. El Rey concluyó su intervención subrayando que, aunque las palabras importan, las acciones de Estados Unidos tienen un peso mayor en la geopolítica global. Actualmente, el clima diplomático parece estar disolviéndose favorablemente, proyectando una nueva etapa de colaboración pese a las molestias pasadas entre ambas administraciones.